Moverse en círculos hacia adelante

Rabí Shneur Zalman de Liadi, fundador del movimiento Jabad, fue durante un tiempo un discípulo de Rabí Menajem Mendel de Vitebsk

Un año en Simjat Torá, antes de las Hakafot (la procesión en círculos por la cual es conocida la festividad de Simjat Torá), toda la sinagoga estaba esperando a que Rabí Menajem Mendel comenzara a recitar el versículo “Atá Areta” (“Te han mostrado”). Luego de un inexplicable silencio, Rabí Menajem Mendel se acercó a Rabí Shneur Zalman y dijo: “Tengo la intuición que hay cien formas diferentes de interpretar este pasaje, pero no los puedo traer a la práctica. Por ende, prefiero no recitarlo”.

Rabí Shneur Zalman protestó: “Una persona nunca debe pararse en el lugar en donde sus ojos ven; ya que cuando alcance ese punto verá aún más lejos. Así que, Rebe, cuando usted pueda darse cuenta de cómo poner en práctica estas cien ideas, percibirá más ideas aún y más inspiraciones nuevas, y esto no tendría fin”.

Rabí Menajem Mendel quedó satisfecho con aquella respuesta, y procedió a recitar “Atá Areta”.

El Mes de Tishrei abarca todo el espectro de la experiencia humana. Mientras avanza el mes, nos vamos moviendo de la introspección de Rosh Hashaná a la emoción de Iom Kipur, y de ahí a la acción asociada con la festividad de Sucot. Esta acción incluye construir la Sucá y juntar las cuatro especies: Lulav, Etrog, Hadás y Aravá.

Sucot también está asociado con un ritmo circular único. Este fenómeno es introducido lentamente en la sinagoga con un círculo alrededor de la Bimá, cada día de Sucot mientras se sostienen el Lulav y el Etrog. Este círculo aumenta a siete en Hoshaná Rabá, el último día de Sucot. Luego emerge en una danza, vueltas y vueltas, en Simjat Torá.

¿Qué hay con este movimiento circular que define esta época? ¿No estaría mejor simbolizado el Año Nuevo por un movimiento recto hacia adelante más que por círculos?

No solo que nos movemos en círculos en Simjat Torá, sino que además parece que leemos en círculos. Cuando concluimos el baile con la Torá el día de Simjat Torá, abrimos el rollo de la Torá y leemos la porción final, completando así el ciclo anual de las porciones semanales de la Torá. Luego, como siguiendo una ronda, comenzamos de vuelta, ya que empezamos a leer el principio de la Torá.

Leer la última porción de la Torá y luego la primera, simboliza el ciclo eterno de la Torá que no tiene ni principio ni final.

Sin principio ni fin debería ser nuestra actitud hacia nuestros logros en el mes de Tishrei también. Habiendo rezado fervientemente en Rosh Hashaná y Iom Kipur, nos sentimos realizados, sabemos que nuestras plegarias han sido aceptadas y que hemos sido inscriptos y sellados en el libro de la Vida y la Bendición.

Por eso, nosotros estamos muy felices y agradecidos. Pero esto no significa que a partir de ahora debemos descansar de reflexionar nuestros increíbles logros. Ya que, como Rabí Shneur Zalman le explicó a Rabí Menajem Mendel, ahora que hemos alcanzado este lugar, podemos ver aún más lejos. Lo que hemos logrado hoy, nos obliga a lograr más mañana.

Es verdad, nos movemos en movimientos circulares, pero continuamente estamos subiendo más y más alto hacia nuestra fuente infinita Divina.

Así que, este Simjat Torá, cuando bailes en círculos con el rollo de Torá en tus manos, cierra los ojos y siente cómo asciendes en el eterno espiral de espiritualidad.

Por Rabí Iosef Kahanov

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