Shemini Atzeret, el Octavo día

La Torá es la fibra de vida del judío: su nexo con su Creador… La festividad más alegre es Simjat Torá, cuando se concluye el ciclo anual de Lectura de la Torá y se comienza de nuevo…

¿Pero por qué celebrar Simjat Torá en Sheminí Atzeret, el día 22 en Israel (22 y 23 en la diáspora) del mes de Tishrei? Por norma, las festividades están ubicadas en puntos del calendario que marcan las fuentes históricas de su significado e importancia: Pesaj se observa en el aniversario de nuestro Éxodo de Egipto, Rosh HaShaná en la fecha de la creación del hombre, y así sucesivamente. En consonancia, ¿no hubiera sido más apropiado regocijarnos con la Torá el 6 de Siván, el día en que Di-s Se reveló a nosotros en el Monte Sinaí y nos entregó la Torá como patrimonio eterno? De hecho, marcamos la fecha con la festividad de Shavuot, una festividad dedicada a reexperienciar la revelación en Sinaí y reiterar nuestro pacto con Di-s forjado por la Torá. Con todo, nuestro regocijo con la Torá está reservado para la festividad de Sheminí Atzeret, una fecha sin conexión histórica aparente alguna con nuestra relación con la Torá.
Uno podría explicar que nuestro vivir con la Torá en el curso del ciclo anual de lectura, estudiarla e implementarla en nuestras vidas cotidianas, es de mayor significación que nuestro recibimiento original de ella en Sinaí. Pero esto mismo requiere explicación: ¿Por qué concluimos y comenzamos la Torá en Sheminí Atzeret? ¿Por qué Moshé, quien estableció el ciclo de Lectura de la Torá, no lo programó para que terminara y recomenzara en la festividad de Shavuot?

Calendarios Mellizos

En realidad, una mirada más cercana a Sheminí Atzeret y Shavuot revela una llamativa semejanza entre las dos festividades. También Shavuot lleva el nombre de “Atzeret”, pues también esta festividad sirve como vehículo de “retención” y “absorción” para la festividad que le precede. La semejanza es adicionalmente demostrada por el hecho de que, como Sheminí Atzeret, Shavuot es también un “octavo día de retención”, una festividad de un día que cierra un ciclo de siete: Sheminí Atzeret sigue inmediatamente a los siete días de Sucot, mientras que Shavuot cierra la cuenta de siete semanas de Sefirat HaOmer iniciada en Pesaj.
Los dos Atzeret son uno el reflejo del otro a lo largo del ciclo anual. El año judío es como un círculo con dos polos, dos meses clave. Nisán y Tishrei son considerados, cada uno en su propio plano, como el “primero” y la “cabeza” del año entero. El 15 de Nisán es la fecha del Éxodo y comienza la festividad de Pesaj de siete días (ocho en la diáspora). Exactamente seis meses después, el 15 de Tishrei, comienza la otra festividad de siete días del año judío (ocho en la diáspora), Sucot. Y estas dos festividades de siete días son cubiertas por un “Atzeret” de un día. Lo único que rompe la simetría es el hecho de que el Atzeret de Sucot es un octavo literal, contiguo a sus siete días, mientras que el Atzeret de Pesaj es un “octavo” más distante, siguiendo una cuenta de 49 (7 veces 7) días que comienza el segundo día de Pesaj.

¿Por qué requiere la festividad un Atzeret?

La enseñanza cabalística y jasídica explica que “Atzeret” es la absorción e internalización de lo que antes fue concretado y expresado en un nivel más externo. Atzeret es lo que la digestión es a comer, lo que la asimilación es a estudiar, lo que la concepción es al matrimonio.
Nuestro recibimiento de la Torá en Shavuot es el “Atzeret” de nuestra liberación de la esclavitud siete semanas antes. En Pesaj nos convertimos en un pueblo libre, libre del látigo del capataz, libre del sometimiento a la más cruel, más abyecta, sociedad sobre la tierra. ¿Pero qué es la libertad? ¿Cómo ha de digerirse, internalizarse e integrarse a nuestra existencia de día a día? El propósito del Éxodo, como Di-s le dijo a Moshé cuando le encargó la misión de sacar a los Hijos de Israel de Egipto, era que debía llevar a Sinaí.
La libertad que Di-s prometió a Israel no era apenas una libertad física de la esclavitud física, sino una libertad que permite al alma concretar su potencial pleno, experimentar su nexo intrínseco con su esencia y fuente, solidificar su misión y propósito en la vida. Semejante libertad es posible sólo mediante la Torá, “el plano maestro para la creación” de autoría Divina que nos orienta y dirige hacia la comprensión y concreción de quiénes y qué somos verdaderamente.
De modo que cada año, luego de recibir el regalo de la libertad el 15 de Nisán, nos embarcamos en un proceso de 49 días para absorberlo e internalizarlo, un proceso que culmina en el Atzeret de Shavuot. Durante siete semanas nos esforzamos para asimilar el verdadero significado interior del Éxodo en los 49 rasgos y subrasgos de carácter de nuestras almas, para hacer madurar la libertad del Éxodo en la libertad de la Torá.
Luego, seis meses después, llegan las festividades de Tishrei…

Dos sistema alineados

Sucot es la celebración de Iom Kipur.
Durante siete días la alegría aumenta. El regocijo de teshuvá de Iom Kipur necesita ser absorbido e internalizado. En vez de perdurar como una experiencia de una vez al año, debe integrarse a nuestra naturaleza y existencia diaria. Por lo que la festividad de siete días de Sucot es seguida por un “Atzeret”, un día en el que nuestra alegría con la esencia de la Torá alcanza su cumbre, y es casada inmediatamente con el cielo de nuestras vidas de todo el año.

Así, la órbita Pesaj-Shavuot por un lado, y la constelación Iom Kipur-Sucot-Sheminí Atzeret por el otro, representan dos dimensiones de la Torá y su rol como facilitadoras del nexo entre nosotros y Di-s.
La travesía desde Pesaj a Shavuot representa la genuina y recta senda delineada por las mitzvot de la Torá: el cuidadoso ascenso de la ignorancia y el egoísmo de la infancia a la madurez moral y espiritual; el progreso paso a paso del individuo justo (el tzadík) que trabaja laboriosamente toda una vida para desarrollar la perfección y bondad inherente de su alma mientras se protege de las trampas de un mundo corpóreo y corruptor.
Por otra parte, las Segundas Tablas de Iom Kipur, y su celebración e internalización en Sucot y Sheminí Atzeret, representan el triunfo del baal teshuvá (”retornante”), aquel que, habiendo sucumbido a las pruebas de la vida terrenal, ha explotado la negatividad de su condición para tocar el núcleo mismo de su alma y estimular sus facultades más esenciales.
Esto se refleja en la alineación de estos dos sistemas festivos con las estaciones del año en la Tierra de Israel. Las festividades primaverales de Pesaj y Shavuot, marcando el paso de invierno a verano, encarnan la medida progresión del tzadík de brote a florecimiento, de oscuridad y frío a luz y calidez. Las festividades otoñales de Tishrei presentan el regreso del baal teshuvá al frío y la melancolía del invierno para poner al descubierto los tesoros ocultados allí.

De modo que zambullámonos directamente de Sucot al Atzeret de Simjat Torá, directamente a la inmediata internalización de la dimensión de “Segundas Tablas” de la Torá y su retención para los inviernos y veranos por venir.

Extraído y adaptado de “El Rebe Enseña” , Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

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