Intimidad con Di-s.

Una vez, un rey ofreció un gran banquete para todos sus súbditos. Todos llegaron, comieron la deliciosa comida suministrada con abundancia…

El festín prosiguió con gran alegría durante siete días. Luego todos los invitados, saciados y felices, se retiraron. Las mesas estaban vacías, aunque todavía quedaba mucha comida en los bellos platos reales.
Fue en este punto que el rey le dijo a su amigo cercano, a su compañero más íntimo y querido: “Quédate un rato, vamos y encontremos algo para comer juntos. Nos sentaremos en una de las mesas, sólo nosotros, ya que eres mi amigo más cercano y querido”.
Los Sabios aplican esta imagen para explicar la diferencia entre los siete días de Sucot y el festival final, llamado Shemini Atzeret, el “octavo día”, que incluye también el Regocijo de la Ley, Simjat Torá.
Durante el festival de Sucot el servicio del pueblo judío era extraer bendiciones de Di-s para el mundo para el Año Nuevo. Estas bendiciones se aplican a toda la humanidad. Los Sabios indican que el número de sacrificios ofrecidos en el Templo durante Sucot corresponde al número de naciones originales del mundo. La razón para esto es que a través de estas ofrendas, la bendición Divina es llevada de Di-s al Templo, y del Templo a cada nación. Esto se compara con la atmósfera del “banquete”, en el que todos los súbditos del Rey participan, con tremenda alegría.
Luego viene el final de Sucot. El festival es completo. Sin embargo Di-s dice, por decirlo así, “quedaos un rato…”. Ésta es la sensación del mundo, “Atzeret”, que significa “ser retenido”. Ahora Di-s y el pueblo judío están solos. El ánimo cambia: de la alegría del vasto banquete, a una sensación única de intimidad con Di-s.
Es en esta atmósfera que celebramos el festival más especial de todos: Simjat Torá.

Rabbi Naftali Lowenthal

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario