Yo me quiero casar ¿y ud.?

Shavuot es el día de la entrega de la torá, pero también es llamado el día de la boda. ¿cuál es la relación entre ambos nombres?…

Mucha tinta ha sido vertida acerca de este tema. Muchas canciones cantadas, poemas escritos y películas producidas. ¿Por qué esta sed inextinguible? ¿Qué hay sobre el amor entre un hombre y una mujer que inspira esta fascinación interminable que orilla con la obsesión? Muchos consideran la atracción entre los sexos como un instinto biológico, una necesidad emocional o un impulso primario. El Judaísmo, sin embargo, ve a la atracción entre un hombre y una mujer como una sagrada búsqueda que está profundamente encajada en la composición cósmica del universo.
El misterio espiritual de la unión entre el hombre y la mujer está implícito en el nombre dado a la festividad de Shavuot. En el Talmud, Shavuot es llamado “El Día de la Boda.” ¿Qué matrimonio ocurrió ese día? En el Monte Sinai, Di-s dio a la humanidad el regalo de la Torá – un cianotipo que permite al hombre espiritualizar el mundo físico. Shavuot es considerado el matrimonio entre Di-s y los seres humanos, entre el cielo y tierra.
El uso del término matrimonio respecto a la entrega de la Torá, sugiere un paralelo al matrimonio físico. La entrega de la Torá fue un evento imponente, una experiencia Divina sin precedentes. ¿Qué tiene este encuentro espiritual sublime entre el hombre y Di-s en común con el matrimonio corpóreo entre un hombre y una mujer? Exploremos algunos parangones entre lo Divino y los modelos humanos de matrimonio.

ACEPTACIÓN INCONDICIONAL
El Midrash relata que antes que Di-s diera la Torá a los judíos, Él dijo: “Acéptenme… y entonces acepten Mis decretos.” En una relación matrimonial, es esencial aceptar y tomar al cónyuge como es en esencia, en lugar de dirigir a ambos hacia sus necesidades individuales. A menudo tratamos al matrimonio como un contrato basado en el beneficio mutuo: “Cuidaré a los niños y cocinaré si tú sacas la basura y pagas las facturas”. El matrimonio no es meramente un compuesto de detalles, no se trata de conveniencia o conseguir que el trabajo se haga. Se trata acerca de unirse a otra alma en la vida.
Hay dos tipos de amor –el amor egoísta y el generoso. El amor egoísta es condicional – uno ama con la condición de que sus necesidades sean complacidas, y cuando su pareja no las satisface, uno puede tentarse de rechazarlo/a y buscar en otra parte. Con el amor condicional, vemos a nuestra pareja como una extensión de nosotros y sentimos que es nuestra responsabilidad corregirlo/a o cambiarlo/a. Aunque constantemente aprendemos mutuamente, el papel de un esposo no es el de una autoridad o un maestro, sino de igual a igual. La Torá nos dice que el matrimonio empieza con amor incondicional y aceptación completa de la persona – primero “acéptenme” y los detalles seguirán a partir de allí.

LA SOCIEDAD
En el Monte Sinai, Di-s comenzó una relación recíproca, una sociedad con la humanidad. Cuando Di-s descendió sobre el Monte Sinai, era necesario que Moshé respondiera ascendiendo a la montaña. El Judaísmo enseña que la relación entre el hombre y Di-s no es una confianza inmadura o una dependencia pasiva con el Cielo. Creemos que la bendición de Di-s está presente en todo lo que hacemos, pero nos incumbe utilizar las herramientas y recursos que están a nuestra disposición para formar un recipiente que contenga la bendición.
En el dar y tomar de una relación dinámica entre el marido y la esposa es necesario un sentido maduro del ser. El ascender a la montaña simboliza una cuestión de confianza, que uno como individuo tiene un papel vital para jugar en el mundo. Cuando se carece de ello, puede crearse una co-dependencia enfermiza donde ambos compañeros confían mutuamente poder compensar sus propias faltas. Los cónyuges deben verse como complemento para que juntos puedan crear una sociedad poderosa.

LA VISIÓN
Di-s compartió una visión con nosotros en el Monte Sinai, un cianotipo de cómo traer santidad y espiritualidad al mundo. Quizás el ingrediente que más está faltando en los matrimonios hoy es una visión espiritual compartida. Las personas a menudo se casan debido a la compatibilidad física, intelectual, emocional y psicológica, pero no tienen en cuenta la compatibilidad espiritual. La compatibilidad espiritual no trae consigo sólo un deseo compartido de construir una casa y familia, sino también involucra una visión espiritual de cómo uno, como pareja y familia, quiere impactar al mundo; cómo uno prevé su contribución única a otros; cómo uno piensa edificar algo que es mucho más grande que ambos.
Shavuot, el Día de la Boda, nos inspira para ver al matrimonio no sólo como una unión entre dos personas, sino como el matrimonio entre el cielo y tierra, entre Di-s y el hombre. Cuando aparejamos el poder místico del amor y matrimonio, reconociendo que es una manifestación de la unión Divina, nuestros matrimonios se volverán un microcosmos del matrimonio cósmico. La unidad que esto manifiesta penetrará a través de las dimensiones físicas y espirituales haciendo brillar una luz para la eternidad.

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