Tevie el lechero y Shavuot

¿Quién no recuerda al famoso personaje, Tevie, el lechero de “El violinista sobre el tejado”?….

“Antes de entrar en el negocio del ”Violinista”, fui un simple lechero. Mejor repartidor de leche que predicador de sermones.
Reconozco que las comidas lácteas de Shavuot y los Blintzes de queso, son mis favoritos. Realmente, el “violinista” no es parte de la Torá del Sinaí, pero aprovechémoslo en lo que podamos, y tomemos algunas comidas lácteas en consideración.
La razón básica por la que comemos lácteos en Shavuot es porque la leche, dulce y nutritiva, simboliza a la Torá que recibimos en el Monte Sinaí ese día. “Las palabras de Torá son miel y leche en tu lengua” (Proverbios). ¡Oy! ¡Si yo amase a la Torá como a los Blintzes!
Lácteos, manteca, crema batida y queso, eran cosas corrientes en nuestro Shtetl (pequeño pueblo).Con excepción de la cena de Shabat, ¡¿quién podía comprar carne?! Sin jugos o gaseosas, la leche era la bebida popular. ¿Quién conocía la crema de soja? ¿Quién podía pagar agua con burbujas?
Nunca fui una persona rica, sin embargo la industria láctea hoy en día, es muy grande. Toda la pasteurización es muy necesaria, pero yo extraño el toque personal. Incluso mis botellas tenían más personalidad que los envases modernos, donde no podemos determinar si contienen jugo de naranja o alguna otra cosa. ¡Y yo visitaba las casas! ¿Quién recibe hoy leche fresca, temprano por las mañanas, en la puerta de su hogar?
Considerábamos a la leche con mucho respeto en nuestros hogares. No estaba perdida en el desorden. Mantenía su distancia, con categoría propia. Tenía reservado un lugar preferencial en la cocina, con sus propios utensilios, cubiertos y platos. ¡Leche es leche y carne es carne y nunca deben encontrarse!.
Este es otro motivo del por qué de los lácteos en Shavuot, ya que Shavuot distingue a la leche de la carne. Pero hay gente que no lo capta. “¡Tevie, ahora estamos en el siglo XXI!”
No soy un filósofo, pero cuanto más cambian las cosas, más iguales son. Todos esos caños sofisticados y la delicada tecnología no fabrican ni una gota de leche. Esta sigue viniendo de la vaca, y las vacas modernas no son más inteligentes que las “primitivas” que había en mi Shtetl. ¡En realidad, las mías incluso hablaban ldish! Si me demoraba en el ordeñe, ella se impacientaba y decía fuerte “¡Nuuu!”.
Pero, existen quienes siguen insistiendo: “comamos lo que comen todos. ¡Es tan difícil ser diferente!”
Por supuesto, es difícil ser Judío, mas la dieta Kasher nos mantuvo unidos a través de Zares y pogroms. Teniéndolo todo tan fácil ahora, por qué nos quejamos. ¡¿Vamos a ceder 3314 años de permanencia por una hamburguesa con queso?!
Mi querida esposa Goldy y yo le deseamos: ¡Un dulce y lácteo Shavuot!.

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