No hay dudas

La Torá no fija a Shavuot una fecha de acuerdo a los días del mes, sino que debe festejarse a los 50 días de la festividad de Pesaj…


La fiesta de Shavuot dura sólo un día. El día siguiente es llamado Isru Jag- “atado a la fiesta”. Esto es así en la Tierra de Israel… Fuera de Israel se festeja en ese día “el segundo día de fiesta de las diásporas”. El motivo por el cual todas las fiestas se festejan un día más se debe a una duda: Por ley bíblica, los meses deben fijarse y ser santificados sobre la base del testimonio ocular de dos personas que vieron la luna nueva. No se basa en un calendario ya prefijado, sino que era fijado por el tribunal- Beit Din de Jerusalem. A veces, el primer día del mes- Rosh Jodesh, era el día treinta del mes anterior y otras el día treinta y uno. Todo dependía de cuándo llegaron los testigos que vieron la luna nueva. Por supuesto, que el día de comienzo del mes tenía consecuencias directas sobre cuándo serían las fiestas de ese mes. En aquella época, fuera de Israel no alcanzaban a enterarse a tiempo cuándo fue fijado el nuevo mes, y por lo tanto, festejaban cada fiesta dos días, producto de la duda de cuándo se fijó el primer día del mes.

DISPOSICIÓN DE NUESTROS SABIOS
Sin embargo, esta razón no se aplica a Shavuot, ya que con respecto a él no hay dudas. La Torá no fija a Shavuot una fecha de acuerdo a los días del mes, sino que debe festejarse a los 50 días de la festividad de Pesaj. Desde Rosh Jodesh Nisán hasta Jag HaShavuot hay tiempo suficiente para que también quienes habitaban fuera de Israel supieran cuándo caería la festividad de Pesaj, y por supuesto, sin dudas acerca de la fecha exacta en que sería Shavuot.
La razón es que se trata de una disposición de nuestros Sabios. Es decir, a pesar de que la razón original para “el segundo día de fiesta de la diáspora” no se aplica a Shavuot, sin embargo fijaron que se festeje el segundo día, para no generar diferencias entre las fiestas.

LA FUERZA QUE DIO LA TORÁ
Esto eleva a Shavuot a un nivel más realzado de certeza, contrariamente a la situación de duda en que se encuentran las otras festividades. En las otras fiestas, la santidad del segundo día es una duda, sin embargo la santidad de Shavuot es evidente, y sin embargo nuestros Sabios santificaron al segundo día y lo convirtieron en festivo. Esta festividad además nos señala la fuerza que la Torá le entregó a los Sabios de Israel- para establecer disposiciones también en relación con las festividades bíblicas, incluso al punto que “el segundo día de fiesta de la diáspora” tiene una santidad equivalente a una festividad de la Torá, puesto que cumplir con una ley rabínica es también un mandato de la Torá, como está escrito: “No te desviarás de lo que ellos han de decirte” (Devarim 17, 11. Ver Maimónides al principio de Hiljot Mamrim)

CERTEZA ABSOLUTA
Es sabido que el término hebreo para la palabra duda es “safek”, que coincide en su valor numérico (240) con la palabra “Amalek”. Tal como el pueblo de Amalek vino a “enfriar” el entusiasmo de los judíos en su camino a recibir la Torá, así también la duda “enfría” el fervor y la confianza del judío en el Altísimo. El segundo día de Shavuot, en el que no hay duda alguna, nos motiva a eliminar las dudas y servir a Hashem con la firmeza de la certeza.
En este espíritu es como deben cumplirse las directivas de los jajamim, los Sabios de Israel, del Tzadik y líder espiritual de la generación: Todo mandamiento, sea de la Torá o rabínico o incluso el embellecimiento de una mitzvá (hidur) todo esto está incluido en el mandato de “en base a la Torá que te van a enseñar”, y por ello deben cumplirse con total perfección, tal como se cumple una orden de la Torá.

(Torat Menajem, Itvaadut 5710, tomo 1 pág. 90)

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