Los mellizos dualidad y unidad

En el Tercer Mes (después que los hijos de Israel escaparon de Egipto y llegaron a Sinai a recibir la Torá) una luz suprema y recóndita ilumina directamente…y esa luz contiene dos luces, que son una. La primera luz (Jesed) es blanca, demasiado brillante para que el ojo humano pueda tolerarla. La segunda luz (Guevurá) es una que brilla y destella en rojo. Las dos juntas se unen y se vuelven una…Porque están contenidas en dos luces, son llamadas “mellizos” (Tehomim). Por lo tanto, en el mes en el que la Torá fue entregada (Sivan), rige la constelación de los “mellizos” (Géminis), y de ella emanan las luces que alumbran al mundo.

Entre todos los otros signos del Zodíaco, no hay ninguno que posea una boca o una lengua, pero ésta tiene ambas, y los dos son una. Por lo tanto, está escrito en relación a la Torá: “Y has de meditar en ella día y noche” (Iehoshua 1:8), “día” correponde a la lengua y “noche” a la boca. Y ambos son uno.
Por lo tanto la palabra Teomim (mellizos), “hay mellizos (Iaakov y Esav) en su vientre” (Génesis 25:24), está escrita “tumim” (sin una letra Alef en el medio), para indicar que Iaakov sólo está bajo el signo de esta constelación. Esto es un misterio. Iaakov tenía dos meses, Nisan e Iyar, y está incluido en el misterio de Sivan, los mellizos. Los meses de Esav son Tamuz y Av (cuando el Templo Sagrado fue destruido por los descendientes de Esav), pero Elul no es de él, e incluso en Av le corresponden nueve días. Se separa de sí mismo y se vuelva a la impureza, en caos y desolación, y él no está incluido en los Mellizos.
Y porque Iaakov es Los Mellizos, la Torá fue dada a sus hijos en el mes de los mellizos. La Torá misma es una “melliza”, ya que está la Torá escrita y la oral; fue dada en el tercer mes (Sivan), que simboliza la triple Torá: Leyes, Profetas y Escritos. Y todo esto es uno (Zohar II 78b).

UN ZOHAR OCULTO DE HECHO.
Iaakov es el mellizo de Esav. Iaakov no puede ser considerado un mellizo sin Esav. ¿Cómo puede decirnos el Zohar que Esav no está incluido en los “mellizos” de Sivan?
Los hermanos mellizos Esav y Iaakov, representan fuerzas duales en nuestras vidas. En el microcosmos y en el macrocosmos (ambos en nuestra psiquis y en el universo más grande), dos fuerzas conflictivas nos dirigen constantemente. En términos generales: la batalla (y tensión), entre materia y espíritu es una parte inherente en cada aspecto de la existencia. Esta dicotomía se manifiesta de muchas formas: El conflicto entre hacer una carrera y una casa, entre nuestros standards más elevados y la presión de conformar los standards del mercado. La batalla entre nuestro deseo de querer trascender y la necesidad material de subsistencia, entre la soledad existencial y la sensación de conexión con un ente más grande (la guerra entre lo interno y lo externo, forma y función), entre el tirar de arriba y el empujar desde abajo. La lista es mucho más extensa aún.
Muchas filosofías y escuelas de pensamiento han expuesto el tema de esta batalla de dualidad y diferentes maneras de remediarlo, o al menos de minimizar la inherente tensión entre materia y espíritu.

La Torá fue dada en el mes de los “mellizos” (Géminis) para enseñarnos que estas dos fuerzas, son en verdad dos lados de una moneda, un conjunto de mellizos que pueden estar en la garganta del otro o pueden unirse en una fuerza sinérgica. “La Torá entera fue dada para crear paz en el mundo” (Maimónides al final de las Leyes de Januká)
En el Midrash “mellizos” se refiere a la experiencia humana de luz y oscuridad (Pesikta Rabsi 20). O a la dualidad humana de dos fuerzas, la buena y mala inclinación, que viene con un proceso de madurez (Tanjuma Haazinu).

La entrega de la Torá trata de crear unidad en un mundo de dualidad, no por medio de aniquilar la dualidad, sino transformándolas en “mellizos”, dos que son realmente uno.

Esav es un guerrero. Por sí mismo puede dirigirse a cualquier lado: Puede ser una fuerza agresiva que representa la agresividad material. O puede canalizar su naturaleza guerrera para conquistar los elementos del mundo y transformar el universo material en una morada Divina. Ya que en este mundo precisamos una intensa fuerza para enfrentar los desafíos de la vida y no conformarse; precisamos una actitud fuerte de “sean fructíferos y multiplíquense y llenen al mundo y conquístenlo”
Iaakov (el alma) es el que dirige y canaliza la agresividad de Esav (el cuerpo) en un socio sano y un “mellizo” que une fuerzas con el alma y transforma el universo.

El Zohar, por lo tanto, nos dice que cuando Esav “se separa de si mismo”, e indulge en conquista material, esencialmente se está descalificando de ser parte de los “mellizos” como unidad en el vientre de Rivka. Técnicamente, sigue siendo el mellizo de Iaakov, pero conceptualmente ha permitido que la aparente dualidad del universo controle su vida, por consiguiente, no son dos verdaderos mellizos, sino dos fuerzas separadas que están en guerra unan con la otra.

En verdad, Sivan, el mes de los Mellizos, es el Tercer Mes, que corresponde a la tercera esfera emocional de Tiferet. Tiferet, belleza, crea armonía dentro de la diversidad. Jesed (amor) reina en el primer mes (Nisan), cuando la revelación Divina desde arriba libera a las personas de sus limitaciones (Meitzarim). Gevurá (diversidad, disciplina), es la energía del segundo mes (Iyar), cuando nuestra iniciativa humana trabaja desde abajo para refinar nuestras 49 (7 que en cada una están incluida las 7) emociones mientras contamos los días del Omer que nos llevan al tercer mes (Sivan), Tiferet, que integra Jesed y Gevurá en una armonía mayor.

Matán Torá (la entrega de la Torá), que es llamada Tiferet, unió cielo y tierra. Como explica el Midrash que hasta ese punto de la historia en donde había un cisma que dividía lo “superior” de lo “inferior”; en el Sinai se nos dio el poder de enlazar lo a “superior” y lo “inferior”, espíritu y materia. Y la forma de lograr esto es a través de espiritualizar lo material (fusionándolos en una relación del “tipo-mellizos”). Toma la energía especial de la tercera dimensión (tiferet) que trasciende tanto alma como cuerpo, para integrarlos en un todo, sin tener que aniquilarlos ni comprometer a ninguno de los dos.

Estas fuerzas mellizas han sido consumadas en una furiosa batalla desde el comienzo de los tiempos. Comenzando en el vientre de Rivka, “dos naciones” han estado peleando, y “dos gobiernos se separarán de adentro tuyo. La mano más alta irá de uno al otro”, (Génesis 25:23).

Mientras la historia despliega estas dos fuerzas, que comienzan como dos individuales en Esav y Iaakov, se magnifican y multiplican en enfrentamientos globales. Antes de Sinai, a (los hijos de) Esav se le ofrece la Torá, pero la rechaza; se ha separado de si mismo, y no está listo para ser un verdadero “mellizo”.
Al pasar los siglos, los hijos de Esav (los romanos) destruyeron el Templo, y años más tarde comenzarían a interpretar a su manera algunos mensajes de la Torá.

Mucho ha sucedido dos milenios más tarde. El mundo de Esav ha evolucionado y continúa refinándose, aliándose más y más con las enseñanzas que el Esav original había aprendido de su padre Itzjak y de su abuelo Abraham.

El universo también, ha evolucionado hasta tal punto, en donde la materia y el espíritu se han vuelto intercambiables (e= M.C2 ), y continúan evolucionándose hasta el punto en el que ahora podemos ver que pronto son sinónimos, o dicho de mejor manera: “mellizos”. En física, tecnología, comunicaciones, medicina, estamos atestiguando la convergencia de una dualidad que ha sido siempre la materia prima del universo.

Sí, los mellizos Esav y Iaakov están por encontrarse finalmente y unir manos. Cientos de años atrás, Iaakov le dijo a Esav (incluso luego de haberse reconciliado), que “los hijos están débiles y yo yo tengo la responsabilidad de cuidar al ganado y a las ovejas. Si un día se manejan con fuerza, morirán..Por favor, ve delante mío…Yo preciso dirigir a mi grupo lentamente, siguiendo el paso del trabajo delante de mí, y el paso de los niños. Eventualmente yo iré a tí, mi señor, a Seir (Edom)” (Génesis 33:12-13).

El tiempo aún no ha llegado para que los “mellizos” se unan. “¿Y cuándo irá (Iaakov) a Seir?. En los días del Mashíaj, como está dicho (Ovadiá 1:21), Los redentores ascenderán al Monte Zión a juzgar el Monte de Esav, y el reinado será de Di-s” (Rashi). Luego de tres milenios, están finalmente listos para unirse.

La tarima está preparada para que “los mellizos” emerjan, en ciencia, medicina y política. La frontera final es personal y psicológica: permitir que los “mellizos emerjan nuestra psiquis.
Ahora tenemos el poder de traer finalmente algo de paz a nuestros fragmentados (si es que no, torturados) espíritus, y por extensión, a nuestro mundo enfermo.
Dos mellizos han estado caminando durante mucho tiempo, ¿no es tiempo de que lleguen a casa?

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario