Contar los judíos; un recuentro hasta Shavuot

La porción de Bamidbar se lee siempre antes de la festividad de Shavuot1. La razón para esto es que las cuestiones debatidas en ella se relacionan directamente con las preparaciones que uno debería hacer antes de recibir la Tora en Shavuot.

El contenido general de Bamidbar es el censo que fue tomado del pueblo judío durante el segundo año de su residencia en el desierto. Tan importante fue este evento, que el cuarto libro de la Tora es conocido como el “Libro de Números”.
Específicamente, la porción relata tres maneras de contar al pueblo. Inicialmente todos los judíos fueron contados, con excepción de la tribu de Leví, que fue contada separadamente. Todos los Levitas que habían alcanzado la edad de un mes fueron incluidos en esta cuenta6.
La porción concluye con el cómputo de la familia Levita de Kehat. Ellos fueron contados desde la edad de treinta años, en la que se tornaban adecuados para transportar el mobiliario del Sancto Sanctórum del Tabernáculo.

Como parte de la preparación para recibir la Tora, Moshé relató a ellos palabras de Di-s: que al recibir la Tora iban a ser Su “amado tesoro de entre todas las naciones, pues toda la tierra es Mía; un reino de gobernantes, y una nación santa”.
Primeramente, dice el versículo, el pueblo judío fue elegido por Di-s para volverse un “amado tesoro”, separado de las otras naciones. Después de eso, el versículo implica, que iban a alcanzar un nivel aún más alto, aquel de “gobernantes” -y que regirían sobre sus alrededores. El versículo concluye con el mérito adicional de ser “una nación santa” -alcanzando un estado tan exaltado de espiritualidad que serían removidos enteramente de lo mundano, volviéndose una “nación santa” para Di-s.

Así, tres estados sucesivos de elevación son mencionados en la Tora. Estos tres estados son notablemente semejantes a los temas y razones subyacentes para los tres sistemas por los cuales el pueblo judío fue contado.
El Shelá declara que este cómputo permitió volverse “una entidad que es digna de enumeración y no puede volverse anulada”. Si los judíos no hubieran sido contados, nosotros no hubiéramos reconocido su importancia. Espiritualmente, esto se relaciona con aquel nivel en el que, superficialmente, no parecen ser diferentes de otras naciones. Contándolos, el especial amor de Di-s por ellos – aún como existen en este estado no exaltado – es revelado.

Esta cuenta general refleja la promesa de Di-s respecto del primer estado que el pueblo judío lograría a través de recibir la Tora: “Vosotros seréis Mí amado tesoro de entre todas las naciones”. A pesar de que otras naciones existen junto con el pueblo judío, con todo, Di-s elige al pueblo judío; no obstante las similitudes exteriores, no se vuelven anulados entre otras naciones.

La segunda cuenta, aquella de los Levitas,, fue destinada no sólo a hacerlos “una entidad digna de enumeración” y de ahí que “no sujeta a anulación”, sino también para el propósito de “gobernar” sobre Israel. Esto es similar al segundo estado de elevación que los judíos alcanzaron recibiendo la Tora, aquel de ser “un reino de gobernantes”.

Contar a los miembros de la familia de Kehat para el propósito de transportar los muebles y enseres del Sancto Sanctórum es semejante al tercer objetivo logrado por la Entrega de la Tora – remover totalmente al pueblo judío de lo mundano y transformarlo en “una nación santa”.
Cada año antes de la festividad de Shavuot, cuando “son recordados estos días”, los judíos se preparan espiritualmente para recibir la Tora otra vez y lograr los tres niveles mencionados arriba. Esto es llevado a cabo durante Sha-vuot, cuando se recibe la Tora de nuevo, mereciendo volverse “un amado tesoro de entre todas las naciones…; un reino de gobernantes, y una nación santa”.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. XVIII, págs. 18-27.

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