En virtud de mi cuenta de Omer

Sea Tu voluntad que en virtud de mi cuenta del Omer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en la esfera espiritual correspondiente a este día y que yo sea purificado y santificado con la Santidad suprema (Plegaria que sigue a la cuenta del Omer).

Nosotros reconocemos que como humanos tenemos muchas imperfecciones, y que es nuestra responsabilidad mejorar nuestros rasgos de carácter.
Cuando nos damos cuenta cuán lejos estamos del ideal, podemos exclamar: “Qué mandamiento!” Podemos estar tan abrumados por la enormidad del desafío de mejorarnos nosotros mismos que podemos desesperar de lograrlo, y simplemente no hacemos nada.
Mientras contamos el Omer un día a la vez, se nos ayuda a darnos cuenta que la tarea no es tan abrumadora como pensábamos. No se nos requiere lograr perfección, y lo que hacemos, podemos hacerlo en entregas diarias. El mejoramiento del carácter puede ser en pequeños trozos, y no necesita ser en montones.
A pesar de que no podemos lograr la perfección por nuestro propio esfuerzo, si sinceramente hacemos lo que podemos, todo lo que nosotros podemos, la perfección para la que nos esforzamos nos será concedida como un obsequio de lo alto.

Y Di-s dijo, “Contemplad, Yo haré que pan llueva para ellos desde los cielos, y el pueblo reunirá cada día sólo las provisiones para aquel día” (Éxodo 15:4).

Para niños nacidos y criados durante los cuarenta años de residencia de los judíos en el desierto era perfectamente natural que alimento fresco cayera de los cielos diariamente. Cuando entraron a la Tierra Prometida, y por primera vez vieron alimento creciendo de la tierra, consideraron esto un maravilloso milagro. “Tú pones una semilla en la tierra, y ella realmente se hace alimento, al igual que el alimento que regularmente caía del cielo”.
Lo que nosotros consideramos natural o milagroso depende enteramente de lo que estamos acostumbrados. El hecho es que pan del cielo no es más milagroso que pan de la tierra.

Con el maná, la bendición Divina estaba destinada a ser cosechada cada día, con confianza en Di-s que El proveería para mañana. Esto era perfectamente natural. Nosotros también necesitamos tomar los obsequios de Di-s cada día, y confiar en que también cuidará de nosotros mañana. Esto también es perfectamente natural.

Extraído de Viviendo Cada Día, Editorial Bnei Sholem

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