Detenerse… y contar

Ruido de bocinas, modernos aviones, hornos microondas, internet, pago de factura por computadora, elegantes relojes de todo tipo, formato y color…

Esas son sólo algunas pocas imágenes que nos ilustran lo importante y precioso que es el tiempo para nosotros. Inclusive abundan los impresionantes hipermercados en los que quizás derrochamos dinero pero nos permiten ahorrar tiempo.
Por cuarenta y nueve días, las siete semanas que hay de Pesaj a Shavuot, la Torá nos recuerda lo valioso que es el tiempo. Comenzando la segunda noche de Pesaj hasta el día que precede a Shavuot, “contamos el Omer”. Cada noche declaramos que ha pasado cierta cantidad de días desde que se trae el Omer. En adición antecedemos la cuenta, pronunciando una bendición por la Mitzvá.
“Qué tanto escándalo?”, podríamos preguntarnos., “por olvidar de contar un día entre cuarenta y nueve, ya perdemos la posibilidad de pronunciar la bendición por el resto de la cuenta?!”. Es cierto, podría parecer un poco severo, pero esto nos otorga una poderos lección: “El tiempo es precioso e irremplazable”
Contar el Omer nos infunde la comprensión de que el tiempo no debe desperdiciarse. Es conocida la historia sobre un famoso Rabino, que podía literalmente rendir cuenta de cada minuto de su día. Sabía perfectamente qué había hecho durante toda la jornada. Nunca “perdió” el tiempo. El , como muchos otros, veía a sus horas, incluso a cada uno de sus minutos como un regalo precioso de Di-s. Así como nadie utilizaría una fina y cara botella de vino para cocinar, o tampoco daría delicados chocolates importados a un niño de tres años, tampoco el tiempo debe mal utilizarse. Debe ser aprovechado al máximo, en los aspectos más importantes de la vida. Hay otra idea de “tiempo”que podemos aprender de la cuenta del Omer. Cada día influye sobre el siguiente. Si desafortunadamente olvidamos de contar un día, todos los siguientes se ven afectados por el olvido. Si, como fuere, recordamos contar todos los días, podremos bendecir a los subsiguientes y ésta tiene un fuerte impacto positivo sobre el futuro.
Entonces, aunque luzca usted un Rolex, trate de tener presente lo preciado que es el tiempo. Y hay que ponerse como meta utilizarlo para cosas “realmente importantes”, tales como estudiar sobre nuestra milenaria herencia.

ACLARACIÓN:
“Omer” era una medida de cebada que se traía al como ofrenda al Templo de Jerusalem, el segundo día de Pesaj.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario