Brillando Esplendorosamente

La historia del Reb Pinjas Horowitz, discípulo del Maguid de Mezritch y la importancia espiritual de Sefirat HaOmer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot.


Cuando Reb Pinjas Horowitz se convirtió en discípulo del Maguid de Mezritch, éste le aconsejó que estudiara con Reb Zushe de Anipoli.
Reb Pinjas fue a ver a Reb Zushe, quien humildemente dijo que no entendía por qué el Maguid lo envió a estudiar con él, pero que contento se uniría a Reb Pinjas en sus esfuerzos intelectuales.
“¿Qué estudiaremos?” Reb Pinjas preguntó.
“Continuaremos con lo que usted está estudiando” Reb Zushe contestó.
Reb Pinjas sacó un volumen de Talmud y empezó explicar el pasaje: “Cuando hay sólo nueve personas en la sinagoga, hay una opinión que dice que el arca puede contarse para completar el quórum de diez necesario para la oración. El Talmud pregunta: ¿El arca es una persona? No importa cuán santo es el arca, son exigidos humanos para completar el quórum para la Tefilá”.
Cuando Reb Pinjas declaró esto, Reb Zushe interrumpió: “¿Qué quiere decir el Talmud con: ‘El arca es una persona’? Todos sabemos que es un objeto”
Reb Pinjas estaba confundido; la pregunta era retórica. ¿Su compañero no apreciaba eso?
Reb Zushe continuó: “Quizá intenta decir que una persona puede ser un arca que contiene la Torá, un verdadero almacén de conocimiento, pero a menos que él sea una persona, a menos que ese conocimiento se integre con su humanidad, cabe la duda de si él puede contarse entre la comunidad”
Reb Pinjas entendió que ésta era la lección que el Maguid había querido que aprendiera de Reb Zushe: No cómo aumentar su conocimiento, sino cómo usar su conocimiento para refinarse y cambiar su carácter.
El Judaísmo considera al crecimiento personal como una tarea de toda la vida, 365 días por año. No obstante, en todos los años, existe un periodo de tiempo en el que concentramos todos nuestros esfuerzos. Esto refleja la importancia espiritual de Sefirat HaOmer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot.
La palabra hebrea sefirá significa, “contar”. Todas las noches contamos uno de estos 49 días. Pero también significa, “brillar”. Durante estos 49 días, debemos esforzarnos para hacer brillar nuestra personalidad.
Según la tradición mística judía tenemos siete cualidades emocionales fundamentales. Estas cualidades se combinan entre sí para formar la visión completa del sentimiento humano. Siete por siete es 49. Esto no es coincidencia, para cultivar nuestras personalidades espirituales durante estos 49 días, se requiere el refinamiento de nuestras emociones, eliminando su grosería y dirigiéndolas a la Divinidad. Cuando trabajamos para actualizar nuestro potencial emocional, nos preparamos para revivir la experiencia de la entrega de la Torá en Shavuot.
La máxima experiencia de refinamiento personal llegará en la era de la Redención, cuando “no habrá ni envidia ni competencia…”. Para entonces la chispa Divina que está latente dentro de cada persona se revelará. En la actualidad, es necesario el esfuerzo para apreciar el punto interno espiritual que existe dentro de nosotros. En la era de la Redención veremos las cosas naturalmente.
¿Qué podemos hacer para acelerar la venida del Mashíaj? Comportándonos ahora de una manera que demuestre nuestro conocimiento de esta Divinidad interna. Cuando mostramos amor genuino a otra persona, estamos resaltando la chispa Divina que ambos poseen y estamos estableciendo una conexión entre los dos. ¿Qué más Mesiánico que eso?

De Keeping in touch de Rabbi Eliyahu Touger

Fuente: Parsha TAZRÍA – METZORÁ – La enseñanza semanal Nª 618 correspondiente al Sabado30 de Nisan de 5766 – 29 de Abril de 2006.

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