1ra. Semana del Omer -JESED: Amor, benevolencia

Amor es el componente que, individualmente, es el más poderoso y necesario en la vida.

Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas. Es tanto dar como recibir. Nos permite llegar más alto y más allá de nosotros mismos; sentir a otra persona y que esa otra persona nos sienta a nosotros, Es la herramienta por medio de la cual aprendemos a sentir la más excelsa realidad — Di-s.
El amor sano debe incluir siempre un elemento de disciplina y discernimiento: cierto grado de distancia y respeto por el otro, una evaluación de la capacidad del otro para contener tu amor. El amor debe ser templado y encaminado apropiadamente. Pregúntaselo a un padre que, en nombre del amor, ha malcriado a su hijo; o a alguien que sofoca a su esposo o esposa con su amor y no le permite al otro un espacio propio para sí mismo. Es necesario el amor con discreción para evitar la entrega a quienes usarán el amor para perpetuar una conducta negativa.
Armonía en el amor es aquella que combina ambos aspectos del amor, el de jésed y el de Guevurá. El amor armonizado incluye empatía y compasión. Con frecuencia se da amor con la expectativa de recibir amor a cambio. El amor compasivo es dado desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, incluso cuando el otro no merece amor. Tiferet es dar también a aquellos que te han herido. Reconoce la disciplina de Quevurá y, no obstante ello, convoca al amor compasivo hacia todos.
Con frecuencia puedes quedar “trabado” en el amor, imposibilitado de perdonar a tu ser querido o ceder en tu postura frente a la del otro. I-fod introduce el aspecto de humildad en el amor, la habilidad para elevarte por encima de ti mismo y perdonar o ceder ante quien amas, sólo en virtud del amor, aun si estás convencido de que tienes razón. El amor arrogante no es auténtico amor.
Para que el amor sea eterno requiere vinculación, una sensación de unión que cristaliza el amor con un esfuerzo mancomunado, El amor eterno requiere de una conexión, afinidad y unión íntimos, una que beneficia a ambas partes. Esta vinculación rinde sus frutos, el fruto surgido de una sana unión.
El amor maduro viene con —y trae consigo— dignidad personal, un sentimiento íntimo de nobleza y majestuosidad. Te permite conocer tu lugar especial y tu contribución en este mundo. Todo amor que desmoraliza y quiebra el espíritu humano no es amor en absoluto. Para que sea completo, debe tener la dimensión de la soberanía personal, un sentimiento de libertad y dominio sobre las fuerzas que disminuyen el amor pleno.
Para profundizar este trabajo espiritual, consulte “Guía Espiritual para la Cuenta del Omer”, editorial Kehot.

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