Nunca está todo perdido…

En “Pesaj Sheini”, el segundo Pesaj, cuando en Jerusalén aún teníamos el Sagrado Templo, ofrecían el sacrificio de Pesaj aquellas personas que no lo habían hecho en la fecha correcta. Este día no es festivo, solo es un poco más elevado, por haber sido un día alegre en la época del Templo. En él se acostumbra a comer un pedacito de matzá que quedó de Pesaj. Pesaj Sheini ha introducido en la vida jasídica una de las frases más importantes, que representa también una enseñanza para nuestra vida diaria: “Nunca está todo perdido…”.

matzotLa segunda oportunidad es preferible

El Rebe de Lubavitch, solía utilizar y repetir esta frase en muchas de sus alocuciones. Agregó, que la enseñanza de Pesaj Sheini no sólo es que siempre estamos a tiempo de corregir, sino que, si realmente tenemos la intención de cambiar, se nos dan fuerzas adicionales. En una de sus cartas escribió: “ La enseñanza de Pesaj Sheini es que para un judío nunca está todo perdido. Más aún, muchas veces la segunda oportunidad es preferible a la primera en lo que respecta a los detalles, como está implícito en el tema de Pesaj Sheini, en el que no era necesario anular el Jametz (fermento) antes del sacrificio”.

En otro lugar puntualiza, que en la rectificación de Pesaj Sheini, no existe la limitación del tiempo. Mientras el primer Pesaj es de siete días, el segundo sólo dura uno. “Pues el tema del retorno a las fuentes, es en una sola hora y en un solo momento y no se mueve de allí hasta que sea la voluntad de Di-s perdonarlo, y tenga satisfacción de sus actos”. De aquí, que no sólo es posible enmendarse, sino que la consecuencia puede ser de un nivel más alto que en la primera situación.

La fuerza de la demanda

Pesaj Sheini también nos enseña la fuerza que tiene la verdadera demanda que viene de un judío.

Cuándo los judíos del desierto estaban impuros en el momento que correspondía ofrecer el sacrificio de Pesaj, vinieron con el reclamo “¿ por qué perderemos?”. Aparentemente este es un extraño reclamo, pues en la Torá están fijadas las reglas de cómo y cuando debemos cumplir cada precepto y como debemos ofrecer cada sacrificio. Si aquellas personas no cumplían con los requisitos necesarios, que derecho tenían para reclamar “¿porque perderemos?”.
Pesaj Sheini nos enseña, que hay cosas que Di-s nos da, y nuestra responsabilidad es recibirlas y cumplir Su Voluntad, mientras que hay otras que solo nos llegan por medio del pedido y reclamo del pueblo de Israel, como fue en el desierto que solicitaron y reclamaron, por ello se renovó la orden de Pesaj Sheini.

El Rebe dice que ésto nos deja una enseñanza maravillosa, cuando una persona siente que le falta “algo” en lo relacionado con su temor al Cielo o en el cumplimiento de la Torá y Sus preceptos, no debe apoyarse en otro para completar esta carencia, sino confiar en su propio deseo de retornar a las fuentes, gritando y reclamando: “¿por qué perderemos?”.

El Rebe agrega que la Torá nos ordena comportarnos así, cuando por medio de los miembros de la Gran Asamblea, se estableció que en el momento que un judío le pide a Di-s por sus necesidades en la plegaria, debe reclamar que la redención sea “rápidamente”, como dice: “Haz que el vástago de David, Tu servidor, florezca rápidamente… pues a Tu salvación ansiamos todo el día”, “Que nuestros ojos vean Tu retorno a Tzión!”.

No nos conformamos con hacer este pedido en una sola plegaria, sino que lo hacemos varias veces al día, todos los días!… el Pueblo de Israel pide y grita ¡“hasta cuando”! y es por medio de este ruego que la redención se acelera y llegará mucho más rápido que sin el mismo.

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