La atmósfera de Elul

“En el Shabat anterior al mes de Elul… había un cambio en el aire, ya se podía sentir el “olor” de Elul, soplaba un “viento” de teshuba…” Rabi Iosef Itzjak Schneerson

ventanaPara mantener el cuerpo y alma juntos, el ser humano necesita aire, agua, alimento, ropa y abrigo: en ese orden. Sin aire, Di-s no lo permita, fallecería en cuestión de minutos. Se puede sobrevivir algunos días sin agua, algunas semanas sin alimento… La necesidad de ropa y abrigo es menos evidente, pero sin ellos el hombre sucumbiría en última instancia en un ambiente a menudo hostil.
Este orden también describe la accesibilidad a estos recursos. El abrigo es la necesidad humana más difícil (y costosa) de adquirir. El alimento, un poco menos, el agua es más barata y más disponible. Finalmente, el aire, el recurso más trascendental de todos, es el más generoso y el más fácil de lograr.
Cuando el Rebe anterior, utiliza en su frase las palabras “un cambio en el aire”, “olor a Elul”, “viento de teshuva”, estas no son meras figuras poéticas del discurso, sino también expresan una verdad sobre el mes de Elul y el espíritu de teshuvá (retorno a las fuentes) que lo impregna.
A lo largo del año, nos esforzamos por darle un corte a la la rutina de la vida, tratamos de corregir los errores y las injusticias y de darle un marco de pureza a nuestra alma.
Pero en el mes de Elul, entramos en una atmósfera de teshuvá.
En Elul, la teshuvá deja de ser una cuestión de momentos cataclíticos de verdad o algo par ser extraído de las profundidades del libro de rezo.
En Elul, la posibilidad de hacer Teshuvá, es tan abundante y accesible como el aire: necesitamos solamente respirar profundamente para introducirla dentro de nuestros pulmones y enviarla a través de nuestras venas. Y con Elul viene la realidad que, como el aire, la teshuvá es nuestra necesidad más crucial, es la respiración de la vida espiritual.

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