Engañando al Satán

Un acontecimiento extraordinario tuvo lugar en España durante el período posterior a la expulsión…

Muchos judíos de la comunidad habían aceptado convertirse al cristianismo, ya que al haber alcanzado posiciones destacadas y de gran responsabilidad dentro del gobierno, consideraron terrible la posibilidad de abandonar sus hogares y riquezas para peregrinar en busca de un lugar donde rehacer sus vidas. Es por ello que abandonaron su fe sólo públicamente, mientras que mantenían en secreto su lealtad hacia el Di-s de sus padres, procurando cumplir los preceptos de Su Torá en la medida que les friera posible.
Entre ellos se encontraba Don Fernando de Aguilar, director de la orquesta real de Barcelona. Llegó el mes de Elul, y ante la proximidad de los Días Temibles el alma de Don Fernando anhelaba oír los sonidos del shofar en Rosh HaShaná. Su deseo era compartido por varios de sus hermanos.
Así, anunció que en una determinada fecha muy próxima —la fecha correspondiente al primer día de Rosh HaShaná— dirigiría su orquesta en un concierto, interpretando melodías de diferentes naciones. En la audiencia se encontraban, entre los dirigentes más importantes de la Iglesia y de la Inquisición, varios de los compañeros conversos de Don Aguilar, judíos que habían aceptado exteriormente el cristianismo pero que en secreto permanecían fieles a las creencias y prácticas judías, que habían venido a escuchar los sonidos del shofar… ¡Y así fue! La orquesta interpretó varios temas, entre ellos los tan preciados sonidos del shofar —tekid, shevarím y teruá— según la orden prescripta por la mitzvá, bajo la dirección del mismo Don Aguilar. Se dijo que nunca hubo alguien tan exitoso en confundir al Satán en Rosh HaShaná como él. El Gran Acusador estuvo representado en aquella ocasión por sus principales agentes —la jerarquía de la Iglesia y su Inquisición -¡quienes escucharon el shofar pero no se enteraron de nada!

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