Haciendo compras por la vida

Uno se pasea por los pasillos, selecciona productos y los coloca en el carrito. Es posible que tenga el mapa del supermercado trazado y siga una ruta planificada cuidadosamente, desde los productos descartables hasta la sección de alimentos congelados.

O bien, puede ser que lo haga sin orden y vaya ida y vuelta a través de los estantes, y se acuerde de lo que debería haber recogido tres góndolas antes.

Algunos de nosotros saben hacia dónde se dirigen en la vida, mientras que otros van en círculos.
Alguien que proviene de una pequeña ciudad con nada más que una tienda de ramos generales atendida por su dueño, entre en un supermercado por primera vez, y quiera comerse con los ojos la variedad y la enorme cantidad de productos a su alrededor. Puede incluso estar tentado a llevar “uno de esto” y “uno de eso” y apilar en su carrito enormes cantidades de ítems. Pronto se dará cuenta de que sólo puede colocar en su carrito lo que éste puede contener, y sólo en la medida de lo que pueda utilizar.

La vida ofrece diversas experiencias y oportunidades, pero nadie lo tiene todo. Tomemos lo que podamos manejar exitosamente, en lugar de tratar de conseguirlo todo. A medida que zigzagueamos a través de las filas de productos, es posible que no encontremos lo que estemos buscando. Afortunadamente, hay ayuda a mano. Busque a quienes visten uniformes del supermercado, que se acercarán para ayudarle.

Mire alrededor y encontrará guías para la vida, personas que saben más que usted y que ayudarán para que su viaje sea más agradable, sus objetivos más accesibles.

De vez en cuando se presentan personas amables, pero persistentes, que quieren venderle un “nuevo y sorprendente producto” que usted no quiere y lo más probable es que no necesite. Evite las superficialidades de los caramelos recubiertos de la vida, sin tener en cuenta lo bien que pueden comercializarse. Manténgase enfocado en lo que realmente quiere lograr.

Cualquier buen supermercado le aconsejará comprar productos congelados que duren, y el sentido común dice que haga lo mismo con los huevos.
Para vivir la vida al máximo, debemos priorizar, para que las partes sensibles de la vida no se agrieten bajo presión, y para poder experimentar momentos especiales mientras que duran. Una vez que haya seleccionado todo lo que necesita, es hora de pasar por la caja. Se puede llevar todo lo que quiera de la tienda, pero hay que pagar por ello. Allí puede decidir si no necesita un artículo o darse cuenta que el precio estaba mal y la oferta no vale la pena. No hay problema, puede descartar los elementos no deseados antes de pagar.

Rosh Hashaná es el período de cierre. A medida que estamos en la línea de la Caja Superna, es momento para reflexionar sobre el viaje de este año. ¿Nos apresuramos a través de los pasillos recogiendo la mercadería, o nos detuvimos para saludar a los amigos que nos encontramos en el camino? ¿Qué hemos cargado en carro de nuestra vida? ¿Tenemos que llevar todo lo del año pasado con nosotros o sería mejor poder deshacerse de algunas malas decisiones que hemos hecho mientras que nos sea posible? Queda poco tiempo antes de Rosh HaShaná, pero aún no es demasiado tarde para correr de nuevo al supermercado, y añadir una o dos cosas más a su carrito. Otra mitzvá o un rezo adicional, una sonrisa o una llamada telefónica. Es casi la hora de cierre. El tiempo justo para poner su carrito de compras en orden. *

Por Ari Shishle

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