¡Nunca estés satisfecho!

Por Rabí Menajem M. Schneerson, el Rebe de Lubavitch

Una carta dirigida a un grupo de estudiantes

7 de Tishrei, 5713.
25 de Setiembre, 1952.

Los Diez días de Teshuvá (arrepentimiento), que comenzaron con los dos días de Rosh Hashaná, y continúan hasta el Día del Perdón, Iom Kipur, son los diez días de la inauguración del nuevo año. Entre estos tres días más solemnes del año, se nos da un período de siete días, que contienen cada día de la semana: un domingo, un lunes, etc. Esta semana completa, ni más ni menos, se nos da para permitirnos arrepentirnos por cualquier cosa maña que hemos hecho durante el año anterior, y para mejorar nuestra forma de vida este nuevo año. El hecho que se nos ha dado una semana completa para lograrlo, es significativo: Pasar el domingo de esta semana como deberíamos, y aprovechar al máximo el tiempo, sirve como arrepentimiento especial de todas las cosas malas que hemos hecho todos los domingos del año anterior; lo mismo ocurre con los lunes del año anterior, etc.

No obstante, el arrepentimiento implica dos condiciones esenciales: arrepentirse por el pasado, y tomar una buena resolución para el futuro. Por ende, este período de siete días, también significa preparar un plan para el año próximo. El domingo de esta semana, deberíamos planificar domingos mejores para este nuevo año. Esto nos dará las fuerzas y habilidad para llevar a cabo y cumplir con nuestras obligaciones los domingos porvenir. Lo mismo sucede con el lunes de esta semana, y con los demás días.

Al pensar solo en nosotros, sin embargo, sólo estaríamos lidiando con una parte de nuestras obligaciones. Como he enfatizado varias veces en el pasado, uno no debe estar satisfecho con llevar una vida correcta judía personal, en la casa de uno y con su familia. Uno debe reconocer y cumplir con su trabajo en el ambiente que lo rodea, de manera que influencie a todos y cause que se adhieran a la Torá y a sus preceptos. Esta tarea se la encomienda principalmente a los jóvenes, a quienes Di-s ha dotado de una energía natural, permitiéndoles convertirse en líderes, particularmente dentro de sus grupos juveniles, e inspirar a otros en los caminos de nuestra Torá.

Espero y rezo que cada uno de ustedes se convierta en un líder y en una fuente de buena influencia en el ambiente de cada uno, dirigiendo judíos, y jóvenes judíos en particular, a una vida judía verdadera, a una vida de alegría, a una vida en donde los aspectos materiales y espirituales están balanceados. Dicha armonía perfecta de lo espiritual y material puede encontrarse solo en la Torá y en las Mitzvot, y en la luz de Torá, ustedes podrán dirigir a sus compañeros y amigos a una verdadera felicidad.

Que Di-s bendiga a sus respectivas familias con una Gmar Jatimá Tova.

M. Schneerson.

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