Siempre feliz

“El principio está incorporado en el final”, dicen los cabalistas, “y el final en el principio”

Todo tiene un principio y un final. El principio precede todas las otras instancias y particularidades, y el final los sigue a todos ellos. El principio, es un comienzo verdadero, contiene la semilla de todo lo que lo va a seguir, y el final, es un final verdadero, la culminación de todo lo que le precedía.

Por lo tanto, el principio y el final contienen todo el proceso, cada uno de su forma. Cada uno es el espejo del otro: Un verdadero entendimiento del comienzo, revela el final, mientras que un verdadero entendimiento del final descubre la esencia del comienzo.

El Oraj Jaim, es el primero de las cuatro partes del Shuljan Aruj. Como su nombre lo indica, Oraj Jaim es la sección que trata la vida día a día del judío: Los rezos, las leyes del tzitzit y tefilin, la observancia del Shabat, etc. Como cada libro, el Oraj Jaim tiene un comienzo y un final. Aquí también “El principio está incorporado en el final, y el final en el principio”

El supuesto Purim

Las primeras palabras en el Oraj Jaim dicen: “Pongo a Di-s delante de mí siempre”. “Este es un gran principio en la Torá” continúa diciendo. “Cuando una persona pone en su corazón que el Gran Rey, el Santo Bendito Sea, ocupa todo el mundo…inmediatamente tendrá temor hacia Di-s y sumisión hacia Él”.

El Oraj Jaim concluye con otro verso, de Proverbios 15:15: “Aquél que es de buen corazón está siempre de fiesta”. El tema de discusión es Purim katan, el “purim pequeño”. Purim es el 14 del mes de Adar, día establecido por Mordejai y Ester como “festivo y de regocijo”, en conmemoración a la salvación de los judíos del decreto de Haman. Pero aproximadamente una vez cada tres años, el calendario judío contiene dos Adar llamados: Adar I y Adar II. ¿Cuál es el “verdadero” y cuál es agregado? ¿Cuándo debe festejarse Purim? El Talmud dice que Purim debe festejarse en Adar II. Sin embargo, el día 14 de Adar I también es un día especial, es Purim Pequeño, el día que hubiera sido Purim si no sería un año bisiesto.

¿Qué hacemos en Purim Katan? No leemos la Meguilá, y tampoco hay ninguna Mitzvá especial propia de Purim. El Shuljan Aruj cita una opinión que uno debe aumentar en alegría, pero igualmente no hay ninguna obligación de hacerlo. “Sin embargo” el Shulaj Aruj continúa diciendo, “uno debe aumentar de alguna forma festiva, para así cumplir su trabajo de acuerdo a la opinión que dice que es obligatorio”. Como forma de explicación, concluye con lo que dice el Proverbios (15:15): “Aquél de buen corazón está siempre de fiesta”. Estar alegre es siempre algo deseable, por lo que si se le presenta alguna oportunidad aquél día, que supuestamente debería ser Purim, el día más festivo del año, uno debe regocijarse y celebrar.

Las dos constantes

El principio está incorporado en el final, y el final en el principio.

“Y pongo a Di-s delante de mí siempre”. Aquél que es de buen corazón está siempre de fiesta. Siempre, siempre. Siempre temeroso, siempre alegre.

El fundamente de todo es el temor al Cielo. A menos que el hombre perciba que se encuentra constantemente en presencia de Di-s, a no ser que tiemble ante la inmensidad de Di-s en cada acto, puede no haber Shuljan Aruj.

La culminación de todo es la alegría. Cuando el judío concluye el Oraj Jaim, cuando “La forma de vida” se convierte en su forma de vida desde la mañana hasta la noche, desde Pesaj hasta Purim, cada momento se hace parte de una cadena de alegría perpetua. Ella está realizando tu propósito en la vida, actualizando sus potenciales más profundos, y que no hay una mayor alegría.

Pero el temor no es sólo el principio, y la alegría solamente el final. Como fundamento de todo, el Temor hacia Di-s se impregna en el Judío en cada hora y acción, desde el más solemne momento de Yom Kipur, hasta el regocijante día de Purim. La alegría, como finalización de todo, se impregna en cada rincón de la vida judía: También en “los días de temor” de Rosh Hashaná y Iom Kipur, el judío está obligado a regocijarse.

Temor y Alegría son tan diversos como cualquier dos emociones que residen en el corazón humano. Pero el Shuljan Aruj los relaciona como un estado perpetuo de alegría temblorosa y temblorosa alegría. Porque “El principio está incorporado en el final, y el final en el principio”

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch
Cortesía de meaningfullife.com

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