Siempre alegría

“El inicio está embebido del final”, dicen los cabalistas, “y el final del inicio”…

Todo tiene un inicio y un final. El inicio precede todas las otras fases y detalles, y el final los sigue a todos. Pero el inicio, si es un verdadero inicio, contiene las semillas de todo lo que vendrá, y el final, si es un verdadero final, es la culminación y el complitud de todo lo que lo precedió.

De modo que el inicio y el final incluyen el proceso entero, cada uno de manera propia. Cada uno es la imagen en el espejo del otro: una verdadera comprensión del inicio revela el final, y una verdadera comprensión del final descubre la esencia del inicio.

Oraj Jaim (“El estilo de vida”) es la primera de las cuatro secciones del Shulján Aruj, la codificación de las leyes de la Torá que ha sido aceptado universalmente como la guía básica de la vida judía. Como su nombre lo indica, Oraj Jaim es la sección que trata de la vida cotidiana del judío: las oraciones diarias, las leyes de tzitzit y tefilin, la observancia del Shabat y las fiestas, etc.2 Como cada libro, Oraj Jaim tiene un inicio y un final. Y aquí, también, “El inicio está embebido del final, y el final del inicio”.

Podría haber sido Purim

En los primeros renglones de Oraj Jaim, el Shulján Aruj cita: “‘He puesto a Di-s delante de mí siempre’ (Salmos 16:8) es una norma fundamental de la Torá”. “…cuando reflexione en que el gran Rey, el Santo, bendito sea, “Cuya presencia llena el mundo entero, se alza sobre él y observa sus acciones… llegará de inmediato a experimentar reverencia y sumisión por temor a Di-s…. “3

Oraj Jaim termina con otro versículo de Proverbios 15:15: “La persona con un buen corazón (ideales de Torá) está siempre de fiesta”. . El asunto en discusión es Purim Katán, el “Pequeño Purim”. Purim ocurre el día 14 del mes de Adar–el día establecido por Mordejai y Ester como un día de “festejo y regocijo” para conmemorar la salvación de los judíos del decreto malvado de Amán en el año 3405 de la creación (356 de la Era Común). Pero aproximadamente una vez cada tres años, el calendario judío contiene dos meses llamados Adar: Adar I y Adar II.1 ¿Cuál es el “verdadero” Adar y cuál es el agregado? ¿Cuándo debería celebrarse Purim, en Adar I o en Adar II? El Talmud decidió que Purim sería celebrado en Adar II. No obstante, el decimocuarto día de Adar I también es un día especial –es el “Pequeño Purim”, el día que habría sido Purim si el año no hubiera sido bisiesto.

¿Qué hacemos en Purim Katán? No leemos el Megilá, ni hay mitzvot especiales como enviar comida a los amigos o dar regalos a los pobres, como es el caso en Purim propiamente, pero no se dice Tajanún (“súplicas”) en las plegarias diarias y se prohíbe ayunar o hacer entierros en ese día. También el Shulján Aruj cita una opinión que uno debe aumentar en festejos y alegría, pero aclara que no hay ninguna obligación halájica de hacerlo. “No obstante,” el Shulján Aruj continúa, “una persona debe aumentar un poco en festejos para cumplir su deber según la opinión que es obligatorio”. A modo de explicación, concluye con la cita de Proverbios (15:15): “La persona con un buen corazón está siempre de fiesta”. Alegría y festejos siempre son deseables, entonces, si se presenta una oportunidad en la forma de un día que podría haber sido Purim–el día más alegre del año–uno debe ciertamente regocijarse y celebrar.

Las Dos Constantes

El inicio está embebido del final, y el final del inicio.

He puesto a Di-s delante de mí siempre. La persona con un buen corazón está siempre de fiesta. Siempre, siempre. Siempre temeroso, siempre alegre.

El fundamento de todo es el temor del Cielo. A menos que el hombre se perciba constantemente como en la presencia de Di-s, a menos que él tiemble ante la inmensidad de la importancia del lugar que ocupa Di-s en cada acto suyo, puede no haber un Shulján Aruj ni ninguna ley divina para la vida.

La culminación de todo es la alegría. Cuando el judío saca la conclusión del Oraj Jaim, en Shulján Aruj, –cuando el “El estilo de vida” se vuelve su estilo de vida de la mañana a la noche y de Pesaj a Purim –cada momento suyo se vuelve un eslabón de una cadena de alegría permanente. Se de cuenta de su propósito en la vida, potencializando sus talentos; y no hay alegría mayor.

Pero el temor no sólo es el inicio, ni la alegría sólo el final. Como fundamento de todo, el miedo de Cielo embebe al judío cada hora y acto, desde los momentos más solemnes de Iom Kipur hasta la alegría embriagadora de Purim. Como la culminación de todo, la alegría, también, permea cada rincón y grieta de la vida judía: también en los “días de temor” de Rosh HaShaná y Iom Kipur, el judío es alentado a alegrarse reverencialmente.

Temor y alegría son emociones tan diversas como cualquier otra emoción del corazón. Pero el Shulján Aruj hace una sinergia entre ellas a un estado permanente de temor jubiloso y alegría trémula. “Porque el inicio está embebido del final, y el final del inicio”.

1. En el calendario judío, los meses que se basan en el ciclo lunar tienen 29 o 30 días. Doce de tales meses hacen un “año lunar” de aproximadamente 354 días–unos 11 días menos que el año solar de 365,25 días. Para alinear el año judío con el ciclo solar, un decimotercer mes se agrega periódicamente; en diecinueve años, hay siete años bisiestos.

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