Para los judíos hubo luz, alegría, regocijo y honor

Un pueblo que acaba de liberarse de sus enemigos que habían orquestado un edicto de aniquilación total, Di-s libre.

Sin embargo, nuestros Sabios en el Talmud interpretan el sentido de los términos “luz, alegría, regocijo y honor” refiriéndose a: “hubo Torá, festividades judías, circuncisión y colocación de Tefilin”. La salvación generó una revitalización del cumplimiento de los preceptos.
Tratándose de “los judíos” –los conceptos de “luz, alegría, etc,” indudablemente tienen un tinte específico. Un tinte propiamente judío- Torá….Tefilín.
Esa es la reacción natural del judío.

El alegato de Hamán para lograr su maquiavélico plan fue justamente: “Hay un pueblo, disperso y fraccionado entre las naciones, y sus leyes son diferentes de la de todo pueblo”.
La respuesta de los judíos no fue, siendo que el ser diferentes nos acarreó un peligro de desaparición, ahora que salimos de la crisis y nos disponemos nuevamente a reorganizar nuestras vidas, hagámoslo de forma tal de no llamar la atención, y ser lo más parecidos posible a nuestros vecinos gentiles, en cuyo seno vivimos, y somos minoría. ¡Todo lo contrario! La salvación de Purim generó una revigorización de todo aquello en lo que somos diferentes: “Torá, festividades judías, circuncisión y Tefilín”.
Sólo con ello hay continuidad judía.

Como escuchamos hace poco en una conferencia, dicho por un judío que (aún no era practicante): Que la asimilación es consecuencia de la universalización del mensaje judío. Al haberse perdido el mensaje propiamente judío, automáticamente se pierde la identidad judía, para asumir una identidad universalista.
Por ello, lo único que puede mantener al Judaísmo es aquello que es propio sólo del Judaísmo: Tefilín, Shabat (en su perspectiva específica de Shabat, 39 trabajos prohibidos, Kidush, velas de Shabat, etc. No de mero día de descanso en la concepción universal del domingo). Y todo ello integrado a la vida cotidiana y en la acción.

Y como replicó con mucho sentido común una señora, a uno de los famosos intelectuales judíos de hoy que prodigaba la importancia del mensaje de los valores judíos como la solidaridad, libertad, etc., pero la irrelevancia total del Judaísmo práctico, el de la acción (Tefilín, Shabat, etc.): ¿Si es así, señor escritor, en qué nos diferenciamos de nuestros vecinos cristianos que también adoptan esos “valores”(y como se escucha tan a menudo: civilización “judeo-cristiana”)?

En simples palabras: comienza el ciclo lectivo, y el ciclo de actividades de las Instituciones Judías. Todos desean sinceramente la continuidad judía, y para ello hacen extraordinarios esfuerzos. Pero no deben olvidar que como meta número uno, deben transmitir al niño y al educando, con qué él es judío. No sólo con que lo fue su tatarabuelo. Deben enseñarles las mizvot que el niño debe cumplir hoy y mañana. Esas mitzvot que el Di-s de Israel le entregó a este niño, al igual que a su padre, abuelo, bisabuelo, y así ininterrumpidamente hasta los judíos que estuvieron frente al monte Sinaí, y cerró el pacto con Di-s. Esas mitzvot que son la eterna herencia y riqueza del pueblo judío hasta el final de las generaciones.

Que para los judíos haya “luz, alegría, regocijo y honor”, en su sentido literal y en su sentido espiritual.
¡Purim Sameaj!
Rabino Tzvi Grunblatt

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