Lejaim por Purim

Yo amo Purim. Amo la alegría, los “lejaims”, la cercanía, la comunidad, compartir con otros judíos y comunidades.
Pero hay una razón más profunda del por qué amo Purim. Es la más profunda y espiritual de las fiestas judías, aun comparadas con Rosh HaShaná, Iom Kipur, etc. ¿Por qué? Bien, nos enseñan que cuando Moshiaj venga, todos los Iomim Tovim, las festividades ya no se celebrarán. Habremos evolucionado a un nivel más alto. Pero Purim continuará estando con nosotros no obstante. Estará allí para nosotros.
En Purim, a través de nuestro propio valor e iniciativa, trajimos a la realidad todos los principios del Monte Sinai. En Sinai, no tuvimos elección, sino aceptar el regalo de la Torá. ¿Después de todo, cómo negarnos a semejante regalo? Sobre todo al despertar a los milagros en Egipto, y la separación de las aguas del Mar Rojo, además de la elevación del alma al recibir los mandamientos, etc. Ésto hizo irresistible – imposible a que nos negáramos a aceptarla. Pero cuando un dictador y su Rasputin Pérsico decidieron ”resolver el problema judío”, nos podríamos haber fundido en el tejido social de una sociedad oriental y volvernos más Persas que los Persas. Aun así, elegimos luchar. Ésta fue la versión espiritual del levantamiento del gueto de Varsovia. Luchamos. Ayunamos, estudiamos las enseñanzas judías, pública y desafiantemente, delante de nuestros opresores. Reunimos a los niños y fundamos nuevas escuelas. Usamos la fuerza del espíritu para ganar una batalla de las fauces de un desastre. ¡Aceptamos la Torá -nuevamente!
¡Ésta es la fiesta del Lejaim -por la vida! Demostramos la fuerza de la convicción y valor para vivir una vida que desafía nuestro mundo moralmente corrupto, un mundo de relativismo moral, un mundo que genera un sofisticado antisemitismo europeo, un mundo que perdona el terrorismo selectivo. En Purim desafiamos los cánceres sociales, y demostramos nuestra creencia de cuatro maneras sencillas:
1.) Escuchamos la lectura de la Meguilá y volvemos a vivir el valor de Mordejai y Esther, imitando su fuerza de carácter, convicción y firme creencia.
2.) Nos unimos al regalar comida – la bendición de la tierra. Practicamos la abundancia – dos alimentos a por lo menos dos de nuestros amigos. El acto de compartir nuestros productos y recursos.
3.) Damos de nuestros recursos monetarios para ayudar aquéllos necesitados -por lo menos dos monedas a un individuo o a una causa digna.
4.) Nos restablecemos en la comunidad con una comida de Purim -la Seudá.
Las enseñanzas espirituales más evolucionadas se juzgan a través de la elegante simpleza de sus efectos aquí abajo en la tierra. La proyección astral, la meditación profunda, los estudios espirituales no son suficientes, quizás a veces hasta autoindulgentes. El simple acto de oír, dar y compartir – ésta es la materia prima de la grandeza espiritual. Esta es la clave a la supervivencia judía.
¡Lejaim -por el coraje espiritual!
Laibl Wolf

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