La alegría de Purim todo lo puede

Rabi Elazar Rokeaj de Amsterdam estaba sentado en la cabecera de la larga mesa, apiñada de parientes y miembros prominentes de la comunidad…

Era Purim, y el gran Rabino estaba a punto de empezar la comida festiva.
Rabi Elazar no sólo era famoso como excelente estudioso de la Torá y autoridad en la ley judía, sino también era un Cabalista renombrado. Incluso los no-judíos de Holanda lo reconocían y respetaban por su piedad y santidad. Antes de venir a Amsterdam en 1735, Rabi Elazar había servido como Rabino en varias ciudades de Polonia, como Brodi y Cracovia. El palacio real holandés había acuñado una moneda especial en honor a su llegada, con la figura del estimado Sabio judío.
La mesa estaba abarrotada con fuentes de carne, pescados rellenos y otras delicadezas que habían sido enviadas al Rabino como Mishloaj Manot ( regalos especiales de comida que son una de las mitzvot de Purim). Vinos finos y otras bebidas también estaban disponibles en abundancia. El Rabino disertó acerca del significado e importancia de Purim.
La celebración estaba en su apogeo cuando se oyó un golpe en la puerta. En el umbral estaban tres emisarios de la Reina con una misión urgente. Después de disculparse profusamente por interrumpir, pidieron hablar con el Rabino. Rabi Elazar hizo señas para que se acercasen a la mesa y entregaran su mensaje. Ellos dijeron que en un distrito de Holanda, había estallado un dique, y que miles de personas corrían peligro de ahogarse.
Como es obvio, mucho de los Países Bajos (“tierras bajas”) se hallan debajo del nivel del mar. Durante siglos, una serie de diques -paredes altas, fortificadas – fueron construidos para proteger a los holandeses de inundarse por el océano. Uno de estos diques había cedido, y una porción del país estaba en camino de cubrirse de agua.
Los emisarios de la Reina habían oído hablar mucho de la piedad del Rabino. Después de entregar su mensaje, esperaban que fuera hacia una esquina y orara. Sin embargo, fueron invitados a sentarse y unirse al festejo.
Más curioso fue cuando Rabi Elazar pidió que todas las botellas de vino y whisky que hubiera en la casa fueran puestas en la mesa. “Ahora, señores,” continuó, “permítanos cumplir la mitzvá del día. Beberemos hasta que no podamos distinguir entre ” ‘maldito es Haman” y ” bendito es Mordejai”
Las decenas de invitados, incluso el venerado Rabino, agotaron todas las botellas de licor rápidamente. Ante los ojos sorprendidos de los emisarios de la Reina, el Rabino saltó a dirigir la juerga, después de lo cual todos bailaron alrededor de la mesa.
Los emisarios no podrían creer lo que estaban viendo. La escena en la casa del Rabino estaba empezando a parecerse a una taberna. Los tres hombres volvieron al palacio real.
La Reina estaba alborozada al verlos. Les dijo que su misión había tenido el éxito, y que la brecha en el dique había sido reparada.
Los emisarios se sorprendieron, sobre todo cuando supieron que el dique había sido arreglado en el momento exacto en que Rabi Elazar y sus invitados estaban en la plenitud de su diversión…
Procedieron a describir a la Reina todo lo que habían visto de en la casa del Rabino. Ahora la Reina estaba sorprendida: ¿Cómo tan importante Rabino podía comportarse de semejante manera? ¿Y más aún, por qué los obreros habían podido arreglar el dique en ese momento exacto?
Unos días después, Rabi Elazar fue llamado ante la Reina. Oficialmente, para agradecerle en nombre de la nación. Privadamente, la Reina esperaba clarificar lo que había pasado ese día.
Cuando la Reina le preguntó directamente a Rabi Elazar, éste sonrió, con anciana sabiduría.”Nosotros, los judíos, actuamos de manera distinta” contestó. “Cuando parece que Di-s está enfadado, intentamos aplacarlo cumpliendo Su Voluntad.
“El día en que el dique se rompió era Purim,” continuó, “y se nos ordena que estemos contentos al punto de la embriaguez. Si yo hubiera respondido orando y suplicando entre lágrimas a Di-s, no sólo no hubiera cumplido Sus deseos, sino que hubiera transgredido uno de Sus Mandatos. Precisamente porque reconocí la magnitud del peligro, es que animé a todos para que estuvieran más jubilosos, con la esperanza de que despertaría la misericordia de Di-s”
La Reina estaba muy contenta con la explicación de Rabi Elazar, y lo envió a su casa acompañado por la escolta real.

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