Ester, una mujer especial.

Mientras la década del ’80 se hizo camino a los anales de la historia, es recordada con afecto nostálgico por innumerables logros, desde la fibra óptica hasta la perestroika, años luz diferente de los que era el mundo apenas una década antes. Pero también será recordada, quizás con una punzada de sorna, como un punto decisivo para la mujer tras un largo combate de turbación.

Luego de que una generación nacida y criada en el liberalismo ha madurado, el feminismo se ha disipado. Atrás han quedado algunos éxitos a su crédito, una lista de promesas fracasadas, e irrecuperables oportunidades echadas al viento a cambio de la novedad. Este reconocimiento que sobrevino al final de los años ’80 encontró a la maternidad una vez más en boga al tiempo que las mujeres vuelven a reclamar sus dones naturales con renovado orgullo.
El reencontrado respeto por la tradición ha hecho que muchas mujeres judías exploren la Torá para dar a sus vidas como judías y como mujeres que han madurado frente al feminismo, significado y dirección.
Las mujeres en la tradición judía, aunque generalmente asumiendo una postura más bien privada, han surgido como heroínas en cada crisis de nuestra incierta historia. Miriam, Devora y Iehudit, entre otras, son recordadas en la Torá por la discreción y la urgencia con que tomaron la iniciativa de actuar, aconsejar y orientar al pueblo judío, provocando la reversión, a último momento, de un muchas veces de otro modo fatal “decreto”.
Pero Purim, una celebración que gira alrededor de una mujer, Ester, revela particularmente la actitud de la Torá hacia la mujer. Es sólo con el nombre de Ester que se denomina la meguilá –el Rollo Bíblico-, y fue por directiva suya que se estableció un día de ayuno para despertar la conciencia judía colectiva. Este ayuno ha sido observado desde entonces, anualmente, como el “Ayuno de Ester”.
Al tiempo que Ester fue principalmente responsable por el milagro de Purim, Mordejai a duras penas puede considerarse un mero protagonista periférico aquí.
¿No es curioso, entonces, que la meguilá no sea llamada también con el nombre de Mordejai?
Las alabanzas cantadas singularmente a Ester son además muy peculiares, considerando la aversión del judaísmo a la glorificación del hombre y su énfasis en la modestia y el recato, particularmente cuando se trata de mujeres.
Detrás de todo en la Torá hay una intención, incluso en una vocal extra, enseñan los Sabios. Debemos inferir, entonces, que hay una relación profunda, para nada fortuita, entre la mujer en el judaísmo y la naturaleza del peligro inminente que enfrentaban los judíos del imperio pérsico en el Siglo IV a.e.común.
El decreto de Hamán fue el más inmediato y definitivo de todas las amenazas enfrentadas en nuestra historia de pruebas y tribulaciones, equiparado únicamente en su potencial por el Holocausto. Mientras que los demás tiranos fueron una amenaza para la expresión judía, Haman procuró obtener carta blanca para desintegrar la vida de cada judío de una vez por todas
La supervivencia judía, un tema tan contemporáneo hoy como lo fue en la época de Ester, está íntimamente vinculada a la mujer. Porque la esfera privada de calidez y hogar, donde el papel de la mujer es central, toma prioridad sobre todas las demás instituciones de la vida judía. Por ejemplo, la halajá (ley judía) concede a la mikve (el baño ritual) –que es esencialmente dominio de la mujer, y sin la cual no puede haber pureza familiar- prioridad a la sinagoga. Los roles ceremoniales públicos tradicionalmente sostenidos por hombres son cruciales para la expresión judía. Pero los modestos roles privados de la mujer son aquellos considerados críticos para la supervivencia judía.
Es en este espíritu que la Torá ha investido exclusivamente a la mujer con la capacidad inherente de transmitir la fe judía a la generación siguiente. Hay aquí una ineludible implicancia que sugiere que, en teoría, puede haber continuidad en la regeneración judía incluso sin el varón judío. ¿hace falta decir más en cuanto a la condición o consecuencia de la mujer en el judaísmo tradicional.
Purim celebra el milagro de la supervivencia judía y la continuidad judía lograda mediante los esfuerzos de una única mujer. El peculiar sentido de prioridades de Ester y su disposición a mirar más allá de sus propias aspiraciones a fin de promover la vida y la supervivencia judía son paradigmas para las mujeres judías de hoy.
Tras tantos años de ambigüedad acerca de cuál debe, o no debe, ser el rol de la mujer, muchas mujeres en este decenio están contentas de saber que son bienvenidas de regreso a casa.

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