El mayor sacrificio

Ester, una doble vida, santidad rodeada de impureza… ¿por qué no pudo Di-s, que orquesta todos los eventos de la Creación, idear un drama menos traumático para la salvación de Su pueblo?

CONSIDERACIONES INICIALES
¿Ester consideró positivo que la hayan elegido como reina? El hecho de que Ester, una muchacha judía y huérfana, ¿se sintió afortunada de ser coronada como Primera Dama de un imperio mundial?
El Libro de Ester se escribió en el siglo IV antes de la era común (Rashi. Ester I: I) cuando los judíos estaban sometidos al Imperio Persa. Por lo tanto, la Meguilá necesitó escribirse de una manera que no fuera ofensiva al rey persa, resultando que muchos de los funcionamientos internos de la Meguilá estuvieran ocultos, entrelíneas, visible sólo al ojo perspicaz judío. Este artículo apunta a revelar los sentimientos profundos e internos de Ester; su total sacrificio hacia su gente, como también la estructura interna del episodio de Purim en general.

Primera parte: LA VIDA DOBLE DE ESTER
Cuando leemos entrelíneas, vemos la situación de Ester como una grotesca tragedia que le ocurre a una mujer virtuosa.
Por el sólo hecho de complacer el deseo de un rey alcohólico, una mujer judía es obligada a someterse durante 12 meses a un tratamiento de belleza en un harén. No consciente del rol que jugaría en el futuro, a medida que se acerca el momento en que el rey elegirá con quién pasará la noche, podemos sentir cómo ella espera, contra toda esperanza, no ser elegida.
Ester es llamada Hadasa debido a su virtuosismo, en tal sociedad aberrante e impura.
Sin embargo, la tragedia de la vida de Ester es mucho más dramática: Ester no sólo era una refinada mujer judía obligada a vivir con un rey gentil; una aberración terrible por sí misma, sino que Ester ya estaba de hecho unida al Sabio de la generación. (Nótese que esto no podía obviamente escribirse en la Meguilá ya que ponía en peligro la vida de Mordejai).

Incluso en medio de esta agonía obligada de vivir esta doble vida contradictoria, Ester mantuvo excelsamente su virtud. Ester no pidió nada para realzar su belleza durante el tratamiento de belleza, ya que no tenía ningún deseo de impresionar al rey en absoluto sino intentar disminuir sus chances de agradar a Ajashverosh. Su única demanda fue tener siete sirvientas para poder cumplir Shabat sin que la descubrieran.
La contaminación espiritual del palacio del rey no impidió a Ester vivir casi una vida judía plena, según el entrenamiento que le dio Mordejai sobre cómo cumplir Shabat, las fiestas, cashrut y Taharat Hamishpajá para que pueda continuar unida a su marido, Mordejai, cuando le era permitido. (Hay que notar que Ester era considerada “anus”, forzada, en su relación con el rey, por lo cual halájicamente Ester podía permanecer casada y mantener relaciones con Mordejai.)

Este doble estilo de vida requería obviamente destreza por parte de Ester, era una judía religiosa clandestina que mantenía relaciones en secreto con su marido, al mismo tiempo que participaba del deslumbrante estilo de vida del palacio.
Por consiguiente el Talmud afirma la realeza de Ester no sólo en referencia a su investidura de reina, sino también a la realeza espiritual, investida con profecía.
Surge la pregunta: considerando la santidad de Ester incluso rodeada de impureza, podemos cuestionar por qué no pudo Di-s, que obviamente orquesta todos estos eventos, idear un drama menos traumático para la salvación de Su pueblo. Aun cuando halájicamente la conducta de Ester estaba permitida, ¿qué propósito ocultaba semejante plan a través de la deshonra de la esposa del líder de la generación?
Para entender por qué el milagro tenía que realizarse de esta extraña manera, tenemos que analizar lo que inició la cadena de estos eventos.

Segunda parte: LA CAUSA OCULTA DEL DECRETO DE HAMAN
Al momento que tuvo lugar la Meguilá, año 37 antes de la era común (Seder Hadorot ubica el año 3395 del calendario judío) Ajashverosh dio una gran fiesta para todos sus súbditos. Los judíos, contra las advertencias de Mordejai, participaron de esta fiesta. Disfrutar de la fiesta fue el pecado que causó el decreto de Haman de aniquilación del pueblo judío.
¿Qué tenía de malo que los judíos participaran de este evento, que causó espiritualmente el decreto de Haman?
Además de celebrar la ascensión al trono, Ajashverosh estaba en realidad celebrando que la profecía de Irmiahu no ocurriría. La profecía anunciaba el retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel después de setenta años de exilio. En los cálculos de Ajashverosh esta fecha ya había expirado y él se estaba regocijando en su ilusión que la profecía nunca ocurriría. Por esta razón audazmente utilizó las vasijas del Beit Hamikdash (Meguilá el l2a y Pirkei Eliezer Cap. 49), y vistió las ropas del Kohen Gadol. (Nótese que la profecía de Irmiahu de que los judíos realmente volverían a Israel luego de un período de 70 años comenzó desde la destrucción de Ierushalaim y el destierro del Rey Tzidkiahu, y terminó en el segundo reinado de Dariavesh II, hijo de Ajashverosh y Ester, con la reconstrucción del Beit Hamikdash.)

Para los judíos, participar en semejante evento era Jilul Hashem, considerado la máxima separación de Di-s. Ya que Jilul Hashem es una transgresión de tal magnitud, que sólo puede rectificarse a través de la muerte del perpetrador. La teshuvá por sí sola no es capaz de borrar la impureza causada por Jilul Hashem. Sólo cuando la teshuvá es acompañada de muerte, puede ocurrir la expiación. La esencia del alma que nunca estuvo desconectada de Di-s debe conmoverse por la experiencia imponente de la muerte para obtener el perdón.

Para entender este concepto podemos utilizar la analogía de una relación marido-mujer. Supongamos que un marido ofende ligeramente a su esposa; cuando él se disculpa por su insensibilidad, su falta de criterio estará perdonada ya que no hirió terriblemente a su esposa. Sólo las capas superficiales, exteriores de su relación fueron afectadas. En su interior están conscientes del amor hacia el otro y las disculpas revelan ese aspecto más profundo de la relación, por el cual el insulto se ve meramente como un comentario descuidado.

Por otro lado, supongamos que el marido pública y deliberadamente avergüenza a su esposa y la deshonra. Obviamente una disculpa es inadecuada en este caso. Ya que el marido ha mostrado semejante descuido por su esposa, tendrá que revelar un aspecto mucho más profundo de su relación para demostrar que él todavía la ama. Tendrá que poner de manifiesto su profundo interior para demostrar que su amor todavía existe, y su esposa pueda perdonar verdaderamente su penoso comportamiento.
Esta metáfora puede aplicarse a la relación entre Di-s y el pueblo judío. Hay ciertos pecados que uno conscientemente puede cometer contra Di-s. Mientras que estos pecados perturban y rompen nuestra unión con Él, no penetran al núcleo de nuestra relación. Para los pecados de esta naturaleza, el arrepentimiento -mostrar verdadero dolor a Di-s -es suficiente.
Profanar públicamente el Nombre de Di-s, sin embargo, crea en el individuo una brecha en la relación. Para reparar esta profunda ruptura, la esencia de la unión entre el individuo y Di-s debe ser revelada. Esta revelación sólo puede lograrse a través del proceso de “Mesirat Nefesh, de autosacrificio”. La vida misma es el bien más preciado que un individuo posee. Estar deseoso de sacrificar su más preciada posesión, un individuo demuestra que nada es más significativo que la unión entre él y Di-s.
Su vida misma pierde valor, frente a la relación con su Creador.
Cuando Haman decretó la aniquilación de los judíos, estaba inconscientemente diseñando el mecanismo para reparar su violación. Haman tuvo éxito al emitir su decreto, precisamente para traer la rectificación del Jilul Hashem. Sin su conocimiento Haman, sirvió como herramienta para la reconciliación de Di-s con Su pueblo.

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