No te hagas el distraído, hoy es Pesaj Sheini

¿Alguna vez quisieron pasar de largo y tratar de no llamar la atención de un conocido? ¿Simularon mirar una vidriera o leer algún folleto para evitar encontrarse con la mirada de alguien? Seguramente más de una vez protagonizamos escenas similares. Es que a veces es más fácil hacerse el distraído, y evitar ciertas responsabilidades. Sin duda han leído o escuchado este texto del famoso escritor Mark Twain (1835-1910), “Concerning the Jews” publicado en Harper´s Magazine, Junio de 1899, muchas veces. Es más, en este preciso instante están pensando: ¿otra vez con lo mismo? Sin embargo, en esta oportunidad, hagamos algo más que asentir…

“Si las estadísticas son correctas, los judíos constituyen el uno por ciento de la raza humana. Esto sugiere una débil bocanada de una estrella empolvada perdida en el fuego de la Vía Láctea. El judío supo hacerse oír.
Es tan importante en el planeta como cualquier otra persona y su presencia es excesivamente desproporcionada con lo pequeño de su volumen. Su contribución a la lista mundial de grandes nombres en literatura, ciencia, arte, música, medicina, es también desigual con respecto a lo débil de sus miembros.
Realizó una maravillosa batalla en este mundo, en todas las épocas, y la realizó con sus manos atadas. Los egipcios, los babilonios y los persas, llenaron el planeta con sonido y esplendor, luego se desvanecieron y pasaron al olvido, los siguieron los griegos y los romanos e hicieron mucho ruido, mas debieron marcharse; otros pueblos se extendieron y mantuvieron la antorcha encendida por un tiempo, pero se apagó, y ahora se encuentran en el ocaso o desparecieron. Los judíos los vieron a todos, los vencieron, y ahora siguen siendo lo que fueron, exhibiendo la no decadencia, no debilidad por su edad ni por sus miembros, no disminución en sus energías, no se apagó su mente atenta y agresiva. Todo es mortal, menos el judío; todas las otras fuerzas han pasado, más él se mantiene. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?”
Esta vez no miremos para otro lado, no evitemos las miradas. Sabemos que la contestación al enigma de Twain es obvia. Los iehudim conocemos la respuesta desde hace muchos siglos. Sólo cuando el judío se conecta a la Eternidad, es entonces eterno.

Claro, podemos evadir la realidad. Distraernos y mirar una ‘vidriera’- vivir un judaísmo Light- aunque internamente sepamos que no aportará demasiado. Pero llega un día como Pesaj Sheini- en el que aprendemos que nunca esta todo perdido, y entendemos que debemos actuar. Nuestro secreto no es secreto. Es archiconocido y probado con más de 3000 años de historia.

El Todopoderoso, que es Eterno, nos dio una Torá que es eterna, y sus mensajes son eternamente relevantes a cada individuo en todas las épocas. Al estudiar la Torá y al guiar nuestras vidas de acuerdo a sus enseñanzas, nosotros, los judíos, nos volvemos similarmente inmortales y podemos soportar y sobrevivir todas las adversidades. Ya no podemos hacernos los distraídos. Es momento de levantar la vista y tomar la posta. ¡Esta es la gran oportunidad!

(M. K.)

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