Un nacimiento distinto

Pesaj es la fiesta del nacimiento del pueblo judío.

Pero el pueblo judío nace de una manera totalmente opuesta al resto de los pueblos. Los demás pueblos se consolidan a través de largos procesos hasta lograr una identidad nacional, hasta estructurar sus instituciones políticas, administrativas, judiciales, etc. Muchas veces incluso sufren largas y sangrientas luchas.

No ocurrió así con el pueblo judío. Pasan de la esclavitud más abyecta a la libertad, en un instante del mediodía del 15 de Nisan de 2448 (desde la creación del mundo) – “en la plenitud de este día salieron todos los ejércitos de Hashem de la Tierra de Egipto” (Shemot 12,41). No hubo revueltas populares, ni militares. Ni piquetes ni cacerolazos. En la noche anterior las familias estaban reunidas en sus casas ofrendando el sacrificio del Pesaj. La mayoría del pueblo se había circuncidado apenas instantes antes.

Siete semanas más tarde ya recibieron la Ley de Di-s en el Monte Sinaí, en su integridad las conductas religiosas, civiles, comerciales, etc., con los principios más elevados de un monoteísmo y la espiritualidad.

Menos de un año después ya contaban con un Santuario, habían llevado a cabo un censo nacional, se había organizado en un campamento dividido por tribus con sus respectivas banderas, un código urbano, y de acuerdo a ciertas opiniones también un sistema judicial.

Esto nos deja en claro que la base, la esencia del pueblo judío, no es similar a la de otras naciones.

Otras naciones pasan por un desarrollo natural, social, de muchos individuos que van uniéndose, conformando una sociedad hasta finalmente convertirse en un pueblo -van de abajo hacia arriba en un proceso histórico.

El pueblo judío se constituye la manera inversa. De arriba hacia abajo. Es una fuerza superior, Hashem, Quien lo constituye como pueblo, y por ende no pasa por los procesos normales requeridos por otras civilizaciones. De un instante al otro pasa de la esclavitud a la libertad en los niveles espirituales y sociales más avanzados.

Todos los que pretendieron analizar la historia judía con los mismos principios y reglas de las demás civilizaciones humanas se equivocaron.

No pensaron que el pueblo judío sobrevivió a todas las adversidades y a los propios imperios que los oprimieron durante mas de dos mil años.

No imaginaron un resurgir de la observancia religiosa de los preceptos diezmados los centros de Estudio de Torá y aniquilados las grandes masas de líderes y gigantes de la Torá que llenaban Europa, durante los sombríos años de la tiranía nazi, (iemaj shemán).

Tampoco imaginaron que jóvenes judíos cuyos abuelos ya no practicaban el judaísmo, consecuencia de migraciones, persecuciones, etc., sus hijos y nietos se interesen y emprendan el camino de regreso a una vida judía plena con Casher, Shabat, Tefilín, etc.

Todo esto porque no entendieron la respuesta básica que se le da al niño la noche del Seder, de inmediato a su preguntar el Ma Nishtaná: “Esclavos fuimos del Faraón en Egipto, y nos sacó Hashem, nuestro Di-s, de ahí… “Quien nos hizo un pueblo fue Di-s. El factor constitutivo esencial del pueblo judío no es el fruto de un proceso humano, sino la acción Divina. Somos un pueblo por Di-s. Y fue El quien sentó las bases y reglas de nuestra vida como pueblo. Por eso un año fue suficiente para ello. A partir de ahí comenzamos a transitar nosotros, pero la base de nuestra existencia como pueblo judío es Hashem. Sólo quien entiende esto puede entender el milagro de la supervivencia judía en el pasado, el por qué la vida judía depende de Mitzvot Divinas como Kasher, Tefilín, Shabat, etc., en el presente, y que sólo con una educación conectada a Di-s y Su Torá hay futuro al pueblo judío. Quien entiende esto puede entender también que es ahí donde debemos concentrar el máximo de los esfuerzos y recursos comunitarios. Es invertir en lo seguro, lo que siempre funcionó, y lo que hoy funciona.

Es verdad que hay diferentes -4 tipos de hijos- y cada una tiene su pregunta, y la Torá les da lugar a preguntar, pero la noche del Seder gira alrededor de que cada uno de los hijos en su nivel entienda el concepto esencial, que la salida de Egipto, el acto constitutivo del pueblo judío única y xclusivamente pasa por la conexión con Di-s. Cuando tenemos plasmado esto en una vida de Torá y Mitzvot, el resto de los elementos de la vida comunitaria sale sólo.

*      *      *

Es nuestro deseo que este Pesaj, cuando nos sentemos alrededor de la mesa festiva, reflexionemos en lo que nos relata la Hagadá, saquemos la conclusión de que nuestro destino comienza por Hashem y pasa por mantener la conexión diaria con El, entonces sí habremos alcanzado la libertad, hoy en Pesaj 5765-2005.

Y a su vez, que cuando lleguemos al final de la Hagadá en la noche de los Seder y proclamemos a viva voz y al unísono “Leshaná HaBaá Birushalaim”- el próximo año en Jerusalem-, sea esto con la plena convicción de que el Mashíaj ha de llegar, y de inmediato, y por ende el año que viene, cuando llegue Pesaj celebraremos el Seder en Jerusalem.

Y en realidad que esto sea así ya este Pesaj, que el Mashíaj llegue ya, hoy mismo (para Hashem es lo mismo ahora o después) y nuestro problema sea con qué hemos de finalizar la Hagadá cuando llegue el Mashíaj.

Que sea este un Pesaj Kasher y jubiloso, Pesaj Kasher Vesameaj.

Rabino Tzví Grunblatt, basado en las Enseñanzas del Rebe de Lubavitch

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario