Seder Made in Japan

Una historia de Dos Ciudades: Kobe y Barditchov en el año 1977. Rabi Moshe Kotlarsky de la Oficina Mundial de Jabad en Brooklyn nos pidió viajar al Lejano Oriente y conducir un Seder de Pesaj Comunitario.

SEDER MADE IN JAPAN
Una historia de Dos Ciudades: Kobe y Barditchov

PESAJ DE 1997 LO CELEBRÉ EN JAPÓN.

Rabi Moshe Kotlarsky de la Oficina Mundial de Jabad en Brooklyn nos pidió a un colega y a mí viajar al Lejano Oriente y conducir un Seder de Pesaj Comunitario para los judíos que viven en la remota ciudad de Kobe. Nuestro viaje a Japón y los numerosos encuentros con centenares de judíos que residen en esa parte del mundo están grabados en mi corazón y frescos en mi memoria.
Mi amigo, Moshe Leiberman (hoy Rabino en Boston), dirigió los procedimientos meticulosos de kasherización de la cocina de la Sinagoga para Pesaj y la preparación de la comida para el Seder. No sabíamos cuántas personas vendrían (hay judíos que deambulan realizando negocios en cada esquina de Japón). Para nuestro asombro, nuestro primer Seder atrajo cerca de doscientos iehudim, la mayoría de ellos de origen muy secular, algunos no habían asistido a un Seder de Pesaj en décadas.
La energía era imponente. Las melodías, las discusiones, las tradiciones y el espíritu general durante el Seder era inspirador y animado.
En medio del Seder busqué las palabras justas para describir mis sentimientos. Vino a mi memoria una historia Jasídica- una de mis favoritas- sobre el santo Rebe de Berditchov.

EL SEDER DE UN BORRACHÍN

Rabi Levi Yitzchak de Berditchov (1740-1810) era uno de los grandes Rebes de su generación. Un Pesaj, después de un Seder muy conmovedor, le fue informado del Cielo, que el Seder de Moishele, el aguatero, había sido superior al suyo. “Este año” le informaron de Arriba, “el Seder que más gracia halló en los ojos de Di-s fue el del aguatero de Berditchov.”
Al día siguiente, después de la Tefilá, los discípulos del Rebe fueron a Moishele y le pidieron que viniera a ver al Rebe. Moishele vino ante el Rebe, y empezó a llorar amargamente. Dijo: “Rebe, nunca lo haré de nuevo”. El pobre hombre estaba devastado. El Rebe dijo: “Escuche, mi estimado amigo, no se preocupe; simplemente díganos lo que hizo anoche”.
(Aquí debemos interrumpir la historia por un momento. Se sabe que generalmente, la intoxicación y el alcoholismo se ven en la literatura judía como desagradables y destructivos. Nuestro estimado Moishele había quedado huérfano muy joven y era miserablemente pobre. Sucumbió así a la tentación del alcohol como una manera de lidiar con su agonía y tensión diarias. Esencialmente, Moishele era un hombre bueno e inocente, temeroso de Di-s y de un corazón puro. Pero esta tentación, desgraciadamente, era muy grande, y bebía a menudo).
El “problema” era que en Pesaj no se puede beber whisky. Así que Moishele tuvo una idea: Se quedaría despierto la noche antes de Pesaj y bebería una cantidad de whisky que lo mantuviera “elevado” por ocho días, a lo largo de toda la fiesta de Pesaj.
Así lo hizo: La noche antes de Pesaj bebió y bebió, hasta el minuto antes de dejar de comer Jametz (fermento) en la mañana antes de Pesaj.
La noche del Seder llegó. Su esposa vino a despertarlo y dijo: “Moishele, no es justo. Cada casa judía tiene un Seder. Tenemos niños pequeños, y somos los únicos que no tenemos un Seder”. Moishele miró fijamente al Rebe de Berditchov continuó: “No podía ayudarla. Así que le dije a mi esposa: “Por favor, despiértame en una hora”.
Mi esposa siguió despertándome por horas. Entonces, de repente, vino y me dijo: “¡Moshe, en veinte minutos la noche del Seder se habrá ido y los niños se están durmiendo. ¡Eres un padre deshonroso!”
Me sentí devastado, dijo Moishele al Rebe. “Mis niños son tan preciosos y yo soy un padre alcohólico y piojoso, no les di ni siquiera un Seder. Comprendí cuán bajo había caído, cómo mi afición destruyó mi vida y mi familia, vendí mi alma al diablo del alcohol. Así que, con mi última fuerza salí de la cama y me senté a la mesa del Seder.
Mi esposa llamó a los niños y les dije: “¡Por favor, siéntense cerca, quiero contarles algo’.
Quiero que sepan niños, que siento mucho el haber bebido. Soy un borrachín. Juro, que nunca más beberé en mi vida. Pero, ahora es la noche del Seder, así que permítanme que les cuente la historia de Pesaj en resumen”
Moishele dijo al Rebe: “Usted sabe, que apenas sé leer hebreo. Pero, intenté lo mejor. Les dije: “Niños, quiero que sepan que Di-s creó cielo y tierra en siete días. Entonces Adám y Eva comieron del Árbol y fueron arrojados del Paraíso. Desde entonces todo fue en bajada: Hubo un diluvio, una torre de Babel. Entonces vino Abraham y Sara. Ellos empezaron a arreglar el mundo de nuevo. Abraham y Sara, Itzjak y Rivka, Iaakov y Rajel y Lea y sus doce hijos. Entonces el Faraón nos esclavizó, y esta noche, Di-s nos sacó de Egipto.
“Mis dulces niños, nosotros también estamos en el destierro. Y quiero que sepan, que el mismo Di-s que nos sacó de Egipto está vivo y presente y muy pronto Él nos liberará también de este galut- exilio”
Me volví a Di-s, y dije: “¡Padre del Cielo, te agradezco tanto por sacarnos de Egipto!. ¡Y Te pido, por favor sácanos de nuestro exilio pronto!”
“Después tomé la Matzá, el Maror y el Jaroset que había en la mesa y los comí. Llené cuatro copas y las bebí una después de otra, y me dormí de nuevo”
El santo Rabi Levi Itzjak de Berditchov estaba llorando. Él dijo a sus alumnos: “¿Oyeron eso? Deseo que alguna vez pueda transmitir el mensaje del judaísmo a mis niños en la forma en que Moishele el aguatero lo entregó a sus hijos en la noche del Seder. Y que alguna vez en mi vida pueda conversar con Di-s como Moishele lo hizo durante su Seder.”

Concluí la historia y entonces dije:
“Quiero que sepan que celebré muchos Seder de Pesaj en una comunidad judía observante en Nueva York. ¡Sin embargo, siento que este Seder en Kobe, Japón, seguramente, será mucho más apreciado por Di-s! Muchos aquí esta noche desconocen los rituales del Seder y sus detalles y costumbres, y quizás muchos no saben siquiera leer la Hagadá en hebreo. Pero, mis estimados hermanos y hermanas, la sinceridad y esta pasión de tantos judíos sedientos por reconectar su alma -nunca la he visto antes durante un Seder de Pesaj y les agradezco que me hayan permitido tener esta especial oportunidad”
Sentí que la historia había avivado una profunda emoción en el público. Podía ver lágrimas que caían de los ojos de algunas personas. Pero una mujer que estaba sentada en el otro extremo del salón, lloraba profusamente. Se me acercó después y me relató su historia personal:
“Crecí en un hogar muy asimilado,” dijo. “No sé casi nada de Judaísmo. Estoy viviendo aquí en Japón por más de veinte años, trabajando como maestra escolar y estoy involucrada con las disciplinas místicas del Lejano Oriente”
Me contó que le era indiferente asistir al Seder, pues se sentía completamente alejada del Judaísmo, pero un amigo la persuadió a venir.
“La única cosa que me acuerdo de Judaísmo,” continuó, “era que mi abuela siempre me decía, que tengo una conexión espiritual especial. ¿Por qué? “Porque eres la décima generación de Rabi Levi Itzjak de Berditchov.”
“¿Quién era Rabi Levi Itzjak de Berditchov? Mi abuela nunca lo supo. Apenas sabía que él era un gran hombre que vivió en Europa Oriental. Y ella insistió siempre que retuviera este fragmento de historia en mi memoria”.
“Así es que le agradezco, Rabino Jacobson, por servir como mensajero de mi gran antepasado y por hacerme regresar a casa esta noche de Pesaj” concluyó la mujer.

Fuente: Por ………. publicado en la Revista Jabad Magazine Año 16 N° 107 – Invierno 2006/ Sivan – Tamuz – Menajem Av 5766 – Pág. 32-33.

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