Lo normal… El milagro

El pueblo judío nació cuando fue el Éxodo de Egipto. Fue ese un evento de “milagros y maravillas”, como nos lo relata el texto bíblico, y la Hagadá…


Tomar la liberación de Egipto como el resultado de un movimiento nacional de liberación es una distorsión total de la historia. No hubo levantamientos ni guerras. Más aún: El Midrash nos relata que previo al 15 de Nisan de 2448 al mediodía, cuando tuvo lugar la gloriosa salida, “no podía escapar de Egipto siquiera un esclavo en plena noche”. De un momento a otro, 600.000 hombres mayores de 20 años, más las mujeres, ancianos y niños abandonaban Egipto. Para ello ocurrieron las diez plagas sobrenaturales, durante casi un año. Para que no haya lugar a dudas de que se trata de un evento sobrenatural.

La salida de Egipto y el consecuente nacimiento del pueblo judío son un suceso que dejan en claro:

1-La existencia de un Ser sobrenatural, no regido por regla ni ley alguna.

2-Que el pueblo judío se constituye como pueblo a través de un acto Divino manifiesto, y es Di-s Quien le concede la libertad.

3-Que el pueblo judío desde su misma entraña, es decir desde la base misma de su constitución y existencia, es un pueblo de milagros.

Tres mil trescientos años de historia, y su misma existencia hoy en día después de 2000 años de Galut dan testimonio de esto.
Este es un concepto fundamental del judaísmo.

Debe entenderse que el pueblo judío no es un pueblo que se maneja como los demás pueblos. Su nacimiento fue diferente, su identidad se la dio Di-s y su misma existencia está vinculada a Di-s y lo sobrenatural.

Su organización como pueblo, con su tierra, con su gobierno, ejército, vinieron después. Y por eso también la existencia del pueblo judío durante 2000 años de Galut nunca dependió de esos elementos que dan identidad y cohesión a otros pueblos. Sí dependió de su apego a la Torá y al estilo de vida judío de Mitzvot-lo que lo vinculara a la dimensión de lo Divino.
Por eso Pesaj es tan importante. Encierra la clave para de entender qué es un judío hoy. Y el momento para transmitirlo a los hijos y nietos, que serán los judíos del mañana.

Durante el último siglo muchos intentaron “normalizar” al pueblo judío a través de darles los rasgos y características de los demás pueblos. La Torá y las Mitzvot quedaron, en el mejor de los casos, relegadas al campo de “lo religioso”.

El resultado está a la vista. El enajenamiento y la sistemática desaparición de gran parte de nuestro pueblo a través de la asimilación.
Lo que para algunos significaba “normalizar” al pueblo judío en realidad era “antinatural” porque se lo despojaba de su misma esencia que es el vínculo con Di-s a través de la Torá y las Mitzvot.

Esto explica el giro hacia las fuentes judaicas que se está dando en el mundo entero, y también aquí en la Argentina. Conciente o inconcientemente la parte sana del judío, su alma indestructible, intuye que debe volver al judaísmo tradicional, a la Torá y a vivir una vida judía con Kashrut, Shabat, Tefilín, etc.

* * *
El pueblo judío es un pueblo de milagros, quiera Hashem concedernos y mostrarnos milagros y maravillas en nuestra vida diaria. Es Pesaj el momento especial para que también cada uno, en su vida cotidiana pegue el “salto” (traducción de la palabra Pesaj) y haga “milagros” en su conducta personal. Si hacer kasher su casa es un milagro – ¡que se dé el milagro!
Si dar a sus hijos una educación de Torá y Mitzvot es un milagro- ¡que se dé el milagro! Y así en lo que cada uno sabe de su conducta personal que para corregirlo necesita de un milagro -si tan sólo lo deseará sinceramente – ¡se logrará!

* * *
Este fue y es uno de los puntales del activar de Jabad Lubavitch en todo el mundo. Quienes ven nuestra actividad piensan que es fácil y normal. La verdad es que cada actividad, proyecto y emprendimiento es un milagro. Pero ese es el camino natural del pueblo judío, y el camino en el cual el Rebe de Lubavitch nos educó.

Por eso también cuando escuchamos del Rebe -de acuerdo a lo escrito en la Torá, el Talmud, etc.- que estamos en los últimos instantes previos a la llegada del Mashiaj, y nos parece -a nuestros ojos- que el mundo está lejos ¡¿de qué asombrarnos?! La redención de Egipto vino “en un parpadear de ojos” y así será con la llegada del Mashiaj: Y si se necesitan milagros -ya está previsto en los profetas (Mijá): “¡Como en los días de tu salida de Egipto os mostraré maravillas!”.

¡Pesaj Kasher Vesameaj!
Rabino Tzvi Grunblatt

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