El Jametz, la Matzá y sus diferencias

“que en todas las noches comemos jametz (cereal fermentado) o matzá, y esta noche tan solo matzá” (Hagadá de Pesaj)

La fiesta de Pesaj, Jag HaMatzot, está compuesta de dos partes: 1) hay un precepto1 (y obligación) de comer matzá, 2) rige una prohibición absoluta de consumir jametz, cereal (o su derivado o mezcla) fermentado, al extremo de la negación total de su misma existencia- “no debe ser visto ni debe encontrarse3”.

Estos dos mandatos no son idénticos:

La obligación de comer matzá posee una medida definida, tanto en lo que respecta a la cantidad de matzá a consumirse como al tiempo de la mitzvá. La obligación de comer matzá se lleva a cabo consumiendo la medida de una aceituna4, y su tiempo específico se limita sólo a la primera noche. A partir de ahí es posible abstenerse de comer matzá y conformarse con “matzá ashirá”5 (matzá de riqueza hecha con huevo y jugos*), e incluso con otros alimentos como carne, pescado y similares.

A diferencia de ello, la prohibición de comer jametz es absoluta, tanto en su cantidad como en el tipo- está prohibido que se encuentre en poder del judío incluso la más diminuta partícula de jametz6, durante todos los días de Pesaj.

QUITAR EL ORGULLO

El fermento y la matzá simbolizan motivos diferentes en el servicio a Hashem.

El jametz simboliza el orgullo y la pedantería7, cualidades absolutamente negativas. El orgullo es la raíz de todos los males, y sobre el mismo está dicho8: “Di-s aborrece todo corazón altanero”. Nuestros Sabios dijeron9 que Di-s dice sobre el hombre pedante: “Yo y él no podemos compartir nuestra morada en el mundo”.

Durante el año, cuando la persona se dedica a asuntos mundanos, puede introducirse en su corazón un sentimiento de orgullo y altanería. Su éxito en la vida cotidiana puede generarle la percepción errónea de que “mi fuerza y el poder de mi mano” es lo que causó el éxito. Por ello, en la fiesta de Pesaj, cuando debemos apartarnos del orgullo, la prohibición del fermento es absoluta.

Esto deja en claro que el orgullo es una cualidad absolutamente aberrante, que debe ser erradicada en forma total y no debe permitírsele residuo alguno.

NIVELES DE AUTOANULACION

La matzá simboliza humildad y auto-anulación, y en esto ya existen niveles diferentes. La cumbre de la auto-anulación es la matzá de mitzvá, “pan de la pobreza”, que carece de gusto. Esta matzá simboliza un servicio a Di-s a partir de la aceptación absoluta del Yugo de Hashem, sin mediar participación alguna de ‘gusto’ personal, racional o emocional. Este es el sentido de la Matzá de Mitzvá que debemos ingerir en la noche del Seder.

Pero siendo que es imposible requerir de cada uno que permanezca en este nivel de anulación absoluta en forma permanente, por ello se limita la obligación de comer matzá sólo a la noche del Seder. A partir de ahí puede consumirse ‘matzá de riqueza’.

Esta matzá simboliza un servicio al Altísimo donde no existe altanería ni pedantería, pero posee gusto- hay comprensión, sentimiento. También este es un camino en el servicio a Di-s que tiene su espacio- el servicio a Di-s con lógica y sentimiento.

LIBERTAD PERSONAL

Esta combinación de la erradicación absoluta del ‘fermento’ con la ingesta de la matzá, provee a cada judío de las fuerzas para permanecer firme frente a las influencias del mundo terrenal, y a su vez poder superar las inclinaciones naturales indeseables y alcanzar la “salida de Egipto- mitzraim” personal- la máxima medida de verdadera libertad durante todos los días del año.

La salida personal de cada judío de la esclavitud a la libertad, la salida de la estrechez del cuerpo del alma animal, es la preparación para la salida de Egipto general- en la verdadera y completa redención a través del Mashiaj Tzidkeinu.

(Likutei Sijot tomo 16, pág. 124; Hagadá del Rebe (5751) pág. 744)

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario