Carta Rebe Pesaj 2011

Carta Número 1 – TIEMPO DE EDUCACIÓN

Baruj Hashem,

11 de Nisan de 5730, Brooklyn, N.Y

TRADUCCIÓN LIBRE

A los hijos e hijas del pueblo de Israel

Dondequiera se encuentren

Di-s esté sobre ellos – que tengan vida

Shalom y bendiciones!

Nuestras festividades – al igual que toda la Torá y los preceptos – abarcan temas generales, comunes a todos, y a su vez rasgos especiales, singulares. El rico e inagotable contenido de las celebraciones permite seleccionar puntos específicos que habrán de ser significativos y especialmente apropiados para situaciones específicas, en el tiempo y lugar indicados.

Se entiende, que esto también es aplicable a Pesaj, e incluso con mayor intensidad y fuerza, si tomamos en cuenta que Pesaj es “la[1] cabeza de las festividades”, y que la celebración del éxodo de Egipto constituye el día[2] del nacimiento del Pueblo Judío.

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La importancia especial de Pesaj se refleja en el hecho de incluir uno de los dos (únicos) preceptos a hacer, cuya pena por no llevarlos a cabo es Karet (muerte del Cielo), Di-s libre. Estos preceptos son: la circuncisión y el sacrificio pascual. A su vez, estos preceptos están estrechamente conectados entre sí, ya que quien no está circuncidado está vedado de ofrendar la ofrenda del Pesaj[3]. Asi mismo, entre los dos, el sacrificio del Pesaj es un precepto  más severo por el hecho de que la obligación de circuncidar permanece vigente también pasado el tiempo prefijado para ello[4] (el octavo  día), mientras que la ofrenda del Pesaj puede ser traída sólo en su debido tiempo y no más tarde.

Hay un detalle donde la ofrenda del Pesaj difiere totalmente del resto de todos los preceptos y demás ofrendas: no sólo el padre debe estar circuncidado sino que así también deben estarlo sus hijos; y si posee un hijo al cual no circuncidó, o sea no lo hizo ingresar al “pacto eterno” con el Altísimo, también el padre está impedido de traer la ofrenda del Pesaj[5].

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A pesar de que toda la temática de las ofrendas, incluido el sacrificio Pascual, es posible sólo cuando el Sagrado Templo está en pie, y será reinstaurada recién cuando éste sea reconstruido  por medio del Mashíaj[6], sin embargo, es sabido que todos los temas de la Torá, la cual es eterna, poseen indicaciones e instrucción claras y aplicables a la vida cotidiana, para todas las épocas y todos los lugares.

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La festividad de Pesaj, cuyo nombre es consecuencia de la ofrenda del Pesaj que se trae en ella, destaca la importancia de primer grado existente en la educación de niños judíos. En realidad uno de los elementos fundamentales de todo el Seder de Pesaj consiste en la educación de todos y cada uno de los niños – como se ve en la Hagadá (“aquí pregunta el hijo”, “en relación a cuatro hijos habla la Torá”, “y contarás a tu hijo”…). Sin embargo la ofrenda de Pesaj remarca de manera visible hasta qué punto la educación judía de los hijos afecta, no sólo a los niños sino también a sus padres. Si los padres no cumplieron con su deber hacia su hijo y no lo ingresaron en el pacto eterno con el Altísimo, y de manera que el mismo permanezca grabado, no sólo en su alma sino también en su cuerpo (“y será Mi pacto en vuestra carne un pacto eterno”), entonces no sólo despojaron a su hijo del Pacto Eterno con el Altísimo y de las bendiciones consecuencia de este pacto eterno (y de la ofrenda del Pesaj), sino que también los padres pierden el privilegio de poder ofrendar el Pesaj con todos los temas y bendiciones correspondientes. Esto incluye especialmente la mención y puesta en movimiento del “es[7] un Pesaj para Hashem… y saltaré sobre ustedes” – que significa que el Altísimo se apiada, e incluso cuando en el mundo ocurren sucesos indeseables – materiales o espirituales – esto los “salta” a ustedes por encima.

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Cuando los judíos estuvieron en Egipto, la ofrenda del Pesaj previno que el “destructor” (la plaga) no ingrese en una casa judía causando víctimas. Se trataba de `proteger´ a los primogénitos. En nuestra época cuando los judíos, dondequiera se encuentran, están en el exilio, en un exilio físico y en un exilio espiritual – desgraciadamente, parte de los padres descuidaron al concepto de la ofrenda Pascual. Como explica la Torá el significado de esta ofrenda “tiren[8] y adquieran para ustedes ganado”- tiren, suelten vuestras manos  de la idolatría y apéguense al precepto. Y por ello “el destructor” encuentra una puerta abierta a las casas judías, para desviar del camino recto, Di-s libre. Independientemente de que se trate o no de primogénitos, niños o niñas, la plaga se expandió, Di-s libre, en muchos hogares judíos. Esto es consecuencia de que parte de los padres no dejaron de lado a los  ideales ajenos (e incluso antagónicos) al judaísmo verdadero. También algunos de aquellos que ellos mismos sí cumplen con el “tirad y adquirid” – sin embargo dejaron de lado la responsabilidad de ver que sus hijos, desde la niñez, sean educados en el camino del verdadero judaísmo, el camino de la Torá y las Mitzvot.  Las tristes y trágicas consecuencias de esta actitud no hay necesidad de buscar lejos, consecuencias indeseables no sólo en relación a los niños, sino también a los padres que abandonaron su responsabilidad en relación a la verdadera educación judaica.

La festividad de Pesaj, y especialmente el tema de la ofrenda del Pesaj, recuerdan haciendo el máximo énfasis, en que si los judíos desean que sus hijos se vean beneficiados con el “saltaré sobre ustedes”, y en términos más amplios, accedan al “tiempo de nuestra liberación” – el liberarse de todas las cosas indeseables y dañinas, internas (inclinaciones naturales, etc.) y más aún – liberarse de las influencias negativas que vienen de afuera, en una época cuando “el destructor”, merodea en la calle, e incluso en instituciones educativas, – esto es posible prevenir sólo si los propios padres van a abandonar todos los “servicios profanos” y se van a apegar al verdadero judaísmo, y dar a sus hijos una educación raigal fiel a la Torá desde la niñez. Esta debe ser de manera tal que quede grabada en el cuerpo y en el alma del niño, a través de cumplir la Torá y sus preceptos en la vida diaria, en la acción concreta. Entonces puede esperarse y estar seguros de que los padres con los hijos, todos los hijos, estarán juntos compartiendo la mesa del seder, llevando a cabo el Pesaj, la celebración del “Tiempo de nuestra liberación” – liberación en todos los sentidos.

Y esto a su vez también acercará y apresurará la verdadera libertad – la verdadera y completa redención a manos del Mashíaj Tzidkeinu.

Con bendición para un Pesaj Casher y jubiloso, y verdadera libertad.

Fdo: Menajem Shneerson


NOTA: La carta original del Rebe posee muchas notas. Aquí citamos sólo unas pocas. La totalidad puede verse en Hagadá con selección de motivos, costumbres y explicaciones (Kehot, N.Y. 5751-1991) tomo II, pág. 626 en adelante.

[1] Rosh Hashaná 4,a. Y en el comentario de la Mishná del Rambán y Rabeinu Jananel ahí.

[2] Iejezkel 16.

[3] Shemot 12,48

[4] Pero “cada día que transgrede… no se le dejó a Moshé siquiera una hora…” (Rambán Leyes de Milá cap. 1 ley 2 y fin de cap. 3)

[5] Iebamot 70,b. Rambán Leyes del Korbán Pesaj cap. 5 Ley 5

[6] Rambán Leyes de los Reyes fin cap. 11

[7] Bo 12, 11-13. En el Mejilta y Rashí ahí.

[8] Bo 12,2. Y en el Mejilta ahí.

Carta Número 2 – PESAJ EN LA PRIMAVERA

Baruj Hashem,

11 de Nisan de 5731, Brooklyn, N.Y

TRADUCCIÓN LIBRE

A los hijos e hijas del pueblo de Israel

Dondequiera se encuentren

Di-s esté sobre ellos- que tengan vida!

Shalom y bendiciones!

Las festividades, como es sabido, están relacionadas con tiempos específicos del año: Pesaj tiene que ser en el mes de la primavera, Shavuot está relacionado con la época de la cosecha del trigo, y se llama Fiesta de la Cosecha, Sucot está conectado con la época de la recolección del agro y las frutas, y se llama Fiesta de la Recolección.

La Torá resalta de manera especial[1] la relación entre Pesaj y la primavera, como está escrito[2]: “Cuida el mes de la primavera, y harás un Pesaj para Hashem tu Di-s”.

Pesaj y la primavera poseen rasgos en común. Uno de ellos es que Pesaj es la “cabeza[3] de las festividades de peregrinación”, el primero y el comienzo de las otras festividades. Más aún, la continuación y culminación de Pesaj- del hecho de que los judíos se convirtieron en un pueblo[4]-  tiene lugar en el Tiempo de la entrega de nuestra Torá, Shavuot. Y Sucot tiene lugar debido a que “en[5] cabañas He hecho residir a los israelitas, cuando los saqué de Egipto”.  De la misma manera, también el mes de la primavera[6], es el primero de todos los meses, y la época del florecer que lleva a la cosecha y la recolección.

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La relación entre Pesaj y el mes de la primavera, también posee un significado más profundo.

Pesaj, Tiempo de nuestra liberación, trajo un cambio total, de[7] la esclavitud a la libertad, de la oscuridad a una gran luz – del nivel más abyecto de esclavitud[8] y penumbra, al más elevado estado de libertad, y luz. Similar a esto es también el cambio que tiene lugar en la naturaleza con la llegada de la primavera, cuando la Tierra despierta de su profundo letargo invernal, se libera de las cadenas y opresión del frío invierno, comienza a surgir y florecer, y las espigas ya comienzan a llenarse. O, tomando un detalle: cuando de un grano, luego de haberse deshecho en la tierra, surge un nuevo, vital y creciente cereal. En ambos casos, en Pesaj y en la primavera – el cambio no consiste en ascender de un escalón al siguiente superior, sino un en cambio cualitativo no proporcional, un cambio que genera una nueva realidad.

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Como se destacó en muchas oportunidades, en cada tema de la Torá (que deriva[9] del término “Horaá”-instrucción) hay una indicación y enseñanza. En especial en un tema relacionado a una festividad, y cuánto más una festividad de sentido global como Pesaj.

Una enseñanza general de Pesaj, de la relación existente entre la salida de Egipto y el mes de la primavera específicamente – para todo judío, hombre y mujer, a aplicar en la vida diaria, es la siguiente:

La vida humana, en términos generales, está dividida en dos esferas: la personal y la de aportar al mundo en derredor, y en ambos está el plano de la vida espiritual y el de la vida física.

La misión del judío consiste en “extraer” todo lo existente, en las dos esferas mencionadas – de la esclavitud a la libertad, por medio de “elevarlos” de sus condicionamientos y limitaciones a una mayor espiritualidad, hasta que con cada detalle[10] de las mismas se sirva al Altísimo.

Incluso aspectos que a simple vista uno no puede alterar, por ejemplo, el Altísimo creó a la persona de manera tal que requiere de la comida, de la bebida y similares, el judío transforma a la alimentación y demás necesidades, llevándolas a una dimensión totalmente diferente: se alimenta con el objetivo de hacer el bien, poder estudiar Torá, poder cumplir preceptos, o sea para estar saludable y poder servir al Altísimo. Más, a través del mismo alimentarse sirve a Hashem: esto lo lleva a recitar una bendición antes de comer, otra bendición después, etc.

Similar a ello con el mes de la primavera: a simple vista el hombre no puede influir en absoluto en el mismo, puesto que el Altísimo estableció “leyes[11] (de funcionamiento) para el cielo y la Tierra” y decretó que “todos[12] los días de la Tierra… el frío y el calor, el verano y el invierno… no cesarán” – sin embargo el judío cuida y espera al mes de la primavera para poder hacer el Pesaj para Hashem tu Di-s; entiende, y más aún, ve en la primavera la expresión de los decretos de Di-s y Su mandato que no cesarán. Y en un nivel más elevado aún: en lo más potente de los fenómenos naturales (que se manejan de acuerdo a las leyes del cielo y la Tierra), en el mes de la primavera – “te extrajo Hashem tu Di-s de Egipto” – tiene lugar uno de los milagros más grandes que ha habido, se revela la conducta milagrosa en su máxima potencia.

En todas estas esferas de la vida cotidiana[13], el hombre se encuentra con asuntos que son “mitzraim” – en el sentido de “meitzarim” – limitaciones y condicionamientos, que perturban y encierran al judío en lo referente al desarrollo pleno de su naturaleza judía, como un judío de la Torá. Las perturbaciones y limitaciones son tanto internas (características de la personalidad, etc.), sean éstas de nacimiento o adoptadas por costumbre; y tanto externas – como ser la presión e influencia del medio ambiente. El judío debe liberarse [14] de estas cadenas y avanzar hacia el “serviréis a Di-s”.

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También aquel que se autoevalúa a nivel espiritual como demasiado bajo, y por ende piensa cómo puede esperarse que él cambie radicalmente, de la esclavitud a la libertad, y de la oscuridad a una gran luz- también para él tenemos una clara instrucción de la festividad de Pesaj. Puesto que como se dijo, la salida de Egipto fue un evento en el cual se dio un giro de un extremo al otro: de la esclavitud más abyecta a los más bajos idólatras, los judíos fueron liberados no sólo de la esclavitud física (del trabajo forzado que quiebra el espíritu) y de la esclavitud espiritual (la idolatría), sino que inmediatamente a continuación,  en el séptimo día de Pesaj, estuvieron en condiciones de proclamar “este[15] es mi Di-s”, mostrándolo, por así decirlo, con el dedo. Y posteriormente, llegaron al Monte Sinaí, y escucharon de Di-s mismo “Yo Soy Hashem tu Di-s”, recibiendo la totalidad de la Torá, la Escrita y la Oral – todo esto implica un extraordinario vuelco, de un extremo al otro.

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Que Hashem bendito ayude a que cada hombre y mujer judíos, en el seno del pueblo de Israel, utilice las fuerzas que el Creador le brindó para superar todas las dificultades y perturbaciones, y para salir de todas las limitaciones y estrecheces, alcanzando la verdadera libertad, por medio de ligarse al Altísimo -  a través de Su Torá y de Sus preceptos,

incluyendo el precepto de recordar la salida de Egipto, de día y de noche.

Y de la redención individual – que seamos meritorios de la redención global, la concreción de la profecía “cual[16] en los días de tu salida de Egipto le mostraré maravillas”, con la llegada de Mashíaj Tzidkeinu, realmente pronto.

Con la bendición de un Pesaj casher y jubiloso

Fdo: Menajem Shneerson


NOTA: La carta original del Rebe posee muchas notas. Aquí citamos sólo unas pocas. La totalidad puede verse en Hagadá con selección de motivos, costumbres y explicaciones (Kehot, N.Y. 5751-1991) tomo II, pág. 631 en adelante.

[1]  Ver también Shemot 13,4. 10. Ahí 23,15 (y en el Rambán ahí, 16). Ahí 34,18.

[2] Devarim 16,a. Y de acuerdo al Rambán (al Shoresh 1 del libro de las Mitzvot del Rambam) y el Baal Halajot esto es una Mitzvat Asé (de fijar los años bisiestos – a del versículo “y cuidarás el decreto”). Y ver Rambam Leyes de Kidush Hajodesh princ. de Cap.4.

[3] Rosh Hashaná 4,a.

[4] Ver Itró 19, 4-6. Iebamot 46, fin de a. Rambam Isurei Biá princ. de cap. 13.

[5] Emor 23,43.

[6] Ver Rashi 23,15. Y 34 ahí.

[7] Pesajim cap. 10 Mishná 5. Texto de la Hagadá.

[8] Shemot 1,14, y en los comentarios de Jazal sobre el versículo.

[9] Zohar III 53,b.

[10] Ver Shuljan Aruj Oraj Jaim principio del cap. 231: En todos tus caminos conócelo… todos tus actos que sean en aras del Cielo.

[11] Irmia 33,25.

[12] Bereshit 8,22.

[13] Ver Tania I cap.47: Cada día debe el hombre verse a sí mismo…

[14] Ver Shemot 3,12.

[15] Rashi Shemot 15,2. Ver también Taanit al final.

[16] Mija 7,15.

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