¿Cuál es tu actitud frente al Judaísmo?

Cuenta el Midrash, que cuando  los judíos  se encontraban a la orilla del mar Rojo -Iam  Suf y vieron que el ejército egipcio  se  le  aproximaba, surgieron cuatro opiniones sobre   qué   actitud   tomar: saltar   al   mar,   regresar  a Egipto, luchar contra ellos o clamar a Di’s. Se explica que ninguna de estas actitudes satisfizo la Voluntad Divina; a  cada  grupo  Di’s   le respondió  de  determinada manera:   A   aquellos   que preferían   arrojarse   al   mar les dijo: “Levántense y verán la ayuda de Di’s”; a los que deseaban regresar a Egipto: “los milagros que están viendo hoy, no los verán nunca más”; a quienes estaban dispuestos   a   guerrear “Di’s    luchará por ustedes” y a los que Le  clamaban: “ustedes permanecerán callados”.
Hoy en día también podemos observar las mismas actitudes entre los judíos que escogen diferentes caminos:
Tirarse al mar - aquellos que eligen apartarse del mundo y dedicarse exclusivamente a la plegaria y al estudio de la Tora, sólo se preocupan de si mismos, de su desarrollo personal y no intentan ayudar a otros.
Volver a Egipto – significa la imposibilidad de afrontar la responsabilidad de la libertad, el individuo prefiere el regreso a la esclavitud, la cual le representaba menos problemas y preocupaciones, que ejercer libremente su condición de judío.
Declarar una guerra - representa la actitud de enfrentarse al mundo de un mundo agresivo, poniendo todo el esfuerzo y la energía en imponer a los demás las condiciones de moralidad que deben regir.
Clamar a Di’s - son los que ruegan a Di’s para que solucione todos los problemas, porque El es Todopoderoso, pero no ponen nada de su parte, no entieden que a través de sus acciones pueden lograr melorar el mundo.
Dice la Tora que estas actitudes no reflejan la voluntad Divina, por eso Di’s le dijo a Moshé: “Dile a los hijos de Israel que avancen, que no se detengan y continúen el viaje hacia el Monte Sina para recibir la Tora”. Esta conducta es tuvo representada por Najshon Ben Aminadav quien dio el primer paso en la par tición del Mar Rojo. No se detuvo, siguió, adelante, no era momento de rezar, de lamentarse, pelear o clamar, sino cumplir la Orden Divina de avanzar para recibir la Tora.
Esta lección también vigente en la actualidad, nos evidencia que el judío debe seguir el camino y las acciones que le son indicadas por el Creador en la Tora, y no limitarse a sus propios  criterios o raciocinio.
Esta es la fuerza en la que se apoya el judío, seguirla Voluntad Divina estudiar a profundidad y actuar como le   corresponde;   para  ver cumplir las prome sas que Dos  hizo  a su pueblo;  de pelear por ellos, ayudarlos y hacerlos merece dores de la Redención final, aquella en la cual se verán maravillas superiores a las ocurridas a la salida de Egipto.

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