¡Que momento!

Hace unos años, un joven jasid de Jabad fue invitado por un Beit Jabad en Rusia para dirigir un “Seder” de Pesaj en un pueblo cercano.

El joven, recientemente ordenado como Rabino, llegó varias semanas antes de la fiesta. Fue, junto con el representante de Jabad que lo invitó, a visitar al Alcalde de ese pueblo para buscar un lugar conveniente para realizar la ceremonia festiva. Esperaban a varios cientos de personas y necesitaban un salón grande.

Después de unos minutos, el Alcalde decidió que el único lugar en su pueblo que serviría, era el salón del Partido Comunista. Cuando los comunistas estaban en el poder, se aseguraron de que el edificio más grande en cada pueblo en Rusia, fuera el Salón de su Partido.

Se colocaron carteles, se invitó a la gente personalmente, y la comida fue traída y preparada. Los vasos eran nuevos, la carne era estrictamente kasher, la cocina tuvo que ser supervisada para que nadie trajera “Jametz”, y el edificio fue limpiado y decorado.

¡Concurrieron unas trescientas personas! Jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, todos vistieron su mejor ropa. Algunos vinieron por nostalgia, otros por curiosidad, otros para pasarla bien. Pero todos, absolutamente todos, vinieron porque eran judíos y esta noche era Pesaj.

Tardó un rato conseguir que la gente se ubique y se siente. El Rabino les dio la bienvenida, explicando qué sucedería. Para algunos era su primer “Seder” después de cincuenta años, y para muchos, la primera vez en sus vidas. Se entregaron Hagadot traducidas al ruso, las copas se llenaron con vino, se distribuyeron Matzot, y la velada empezó.

Todos hicieron lo que se les indicó con alegría, y escucharon las explicaciones del Rabino con gran interés. Todos leyeron en voz alta de sus Hagadot sobre cómo Di-s hizo grandes milagros hace miles de años, y cómo Él sacó a los judíos de Egipto. Todos comieron la Matzá, bebieron cuatro copas de vino, comieron la comida festiva, cantaron, e incluso bailaron en los momentos apropiados.

Todo fue bien hasta que llegó el momento de la copa de Eliahu. Esta simbólica copa “extra”  de vino se vierte al final de la comida para recordar la llegada inminente del Mashíaj. El Rabino explicó con entusiasmo cómo esta quinta copa se coloca para el Mashíaj que llegará en cualquier momento para recoger a todos los judíos y hacer de este mundo un lugar hermoso con la revelación de Di-s, etc.

De repente, uno de los hombres más ancianos se puso de pie, golpeó en la mesa y dijo con una voz retumbante, “¡Joven! ¡Por favor, perdón Rabino!”

El lugar quedó en silencio y así como todos habían escuchado al Rabino, se volvieron ahora al nuevo portavoz. Él esperó unos segundos y continuó.

“Agradecemos esta bonita velada, con comida maravillosa y vino. Todo es muy bueno. Muy bonito y muy sabroso”. Todos en el salón agitaron sus cabezas de acuerdo.

“Todo lo que usted dijo también es muy interesante”. El hombre continuó.”Las historias; Di-s tomó a los judíos de Egipto, los milagros… las historias de la Biblia. Todos amamos las historias.

Pero lo que dijo sobre que hay un Mesías que está llegando y lo que hará, que construirá un Templo y todo eso, es una utopía. Por favor Rabino, somos personas adultas. ¡No somos niños pequeños que creemos cosas sin sentido! Usted es un hombre muy bueno y le agradecemos, pero guarde las supersticiones tontas para sus niños y no para adultos inteligentes. Por favor entiéndanos, estimado Rabino, nada personal pero es usted una persona ingenua. Se ha encerrado en la Ieshivá (Seminario Rabínica) y nosotros vivimos en un mundo real”

Todos agitaron de nuevo sus cabezas, en señal de acuerdo. Y miraban al Rabino tímidamente como diciendo: “Lo sentimos, pero él tiene razón.”

El rabino no perdió la calma. Esperó unos minutos y antes de que el hombre se sentara, contestó:

“Mi amigo” dijo con una cálida sonrisa, “¡Mis amigos!” Abrió sus brazos y echó una mirada alrededor del salón.

“¿Entienden dónde estamos hoy? ¿Comprenden lo que estamos haciendo? ¡¿Perciben lo que  están diciendo?!

¿Si alguien les hubiera dicho hace quince años, que ustedes harían un SEDER DE PESAJ en el SALÓN del PARTIDO COMUNISTA, lo hubiesen creído?

¡¿Había algo más poderoso y seguro hace quince años que el Comunismo, y nada más débil que el Judaísmo?! El Comunismo era el enemigo más grande de Di-s y todos en Rusia estaban seguros de que era lo correcto.

¡Pero aquí estamos! ¡Ha sucedido lo imposible! ¡El Comunismo no sólo se ha caído, sino que se transformó en Judaísmo! ¿Acaso entonces, es tan improbable que ese Mashíaj pueda cambiar el mundo entero?”

El hombre miró hacia atrás a la muchedumbre y al rabino, sonrió ampliamente y dijo… “¡BRAVO!”.

Y la muchedumbre entera rompió en un aplauso.

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