Paso por paso

Una vez vivió un Rey que mandaba a construir inmensos edificios en la capital. El más alto de todos tenía 1000 pisos.
Cuando la construcción estuvo a punto de ser finalizada, el Rey decretó, que con motivo de la inauguración de tan esplendorosa estructura, ofrecería la mitad de su reinado a quien pudiera subir los 1000 pisos en un solo día.

En todo el reinado, la gente empezó a prepa­rarse para afrontar tan difícil reto, hacía ejerci­cios, pruebas de resis­tencia y levantamientos de pesas. Finalmente la torre fue inaugurada y todos ‘los concursantes’ empezaron el recorrido. Algunos sólo alcanzaron a subir tres o cuatro pi­sos antes de abandonar el intento. Otros llegaron hasta el piso30o35, pero todos dejaron de subir convencidos de que aún cuando pudieran subir 5, 10 o 100 pisos más, no podrían llegar al tope en un solo día.
Sin embargo hubo una excepción: un hom­bre, que sin ser más fuer­te ni más veloz que los demás, en vez de aban­donar el intento, decidió dejar sus dudas sobre la posibilidad de llegar hasta el final. “Voy a ver qué tan lejos puedo llegar”, se dijo.
Fácilmente pudo pasar los primeros pisos y luego con mayor esfuerzo, en los pisos superiores. “Seguiré hasta que me quede algo de fuerza”, pensó.
Al llegar al piso 25, le dolían los músculos y estaba bañado en sudor, Descansó por instantes y luego siguió. En el piso 30 ya estaba prácticamente colgando de la baranda y sus piernas sólo se sostenían por su inmensa voluntad. Cuando llegó al piso 35, sabía que ya no podía más; sin embargo siguió, con una fuerza que jamás pensaba po­seer.
Finalmente en el piso 70, sus piernas no daban más; aún cuando su vo­luntad lo impulsaba a continuar, su cuerpo es­taba agotado. Entonces, bamboleándose se acer­có a la puerta de la escalera y la abrió.
Frente a sus ojos, vio un ascensor y un letrero que decía “ascensor ex­preso al piso 1000”.

Esta es la esencia de la “teshuvá”- conexión con nuestra esencia judía. En cualquier punto en que se
agotan nuestros esfuerzos, Di-s nos está esperando. Huma­namente resulta imposible subir mil pisos en un solo día; tampoco podemos llegar al máximo del cumplimiento de Torá y Mitzvot, aún si pasáramos toda la vida haciéndolo. Pero nuestra tarea es mantenernos tratando, continuar siempre superándonos, paso a paso, escalón por escalón, creciendo y desarrollándonos como seres humanos, sabiendo que al llegar tan lejos como podamos, ya sea el piso 50 o sólo al 5, Di-s nos conducirá el resto del camino.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario