Tishá be Av en el desierto

Desde aquel primer Tishá beAv, cuando se emitió el decreto, esta fecha se convirtió para ellos en un período de duelo y luto cada año durante su estadía en el desierto, por cuanto todos aquellos que habían alcanzado la edad de sesenta años y estaban destinados a morir en aquel año, morían en Tishá beAv. El Midrash (Rija Raba) relata:
Cada víspera de Tishá beAv se lanzaba una proclama invitando a todos a cavar fosas en la tierra y dormir en ellas. A la mañana siguiente se anunciaba: “Sepárense los vivos de los muertos” y al contar las personas resultaba que siempre faltaban aproximadamente quince mil. Así hacían cada año, durante cuarenta años, en Tishá beAv.

Todos pernoctaban en sus tumbas en la noche de Tishá beAv, aquellos que no habían alcanzado aún la edad de sesenta años seguían vivos, mientras que los de esa edad morían durante la noche y se los cubría con tierra a la mañana siguiente. Las otras tumbas [es decir, aquellas de los que permanecieron con vida] también eran rellenadas con tierra y no se las dejaba abiertas para ser utilizadas al año siguiente, pues la gente decía: “Quizás Di-s Se apiadará del remanente y abolirá Su decreto antes del año entrante”.

Aunque el Midrash registra que esto se hizo durante 40 años, en realidad el decreto fue promulgado en el segundo año y sólo rigió durante 37 años. Más bien, los Sabios siguieron el texto de la Tora que expresa (Números 14:34): Correspondiendo al número de días que espiasteis la tierra, cuarenta días, un día por cada año, un día por cada año, cargaréis con vuestro pecado durante cuarenta años. Los dos años que habían transcurrido antes del decreto fueron contados como parte de los cuarenta que Di-s decretó que las personas permanecerían en el desierto. Así, el pueblo de Israel tuvo 37 días de Tishá beAv, sumido en el dolor y el duelo durante su estadía en el desierto, pues el primer año [luego de la salida de Egipto] aún no había pecado, y el segundo año se emitió el decreto mas no se ejecutó sino sólo a partir del tercer año. Además, el último año nadie murió; Di-s perdonó “el saldo final”, como veremos más adelante.

Como hemos observado, morían aproximadamente 15000 cada año. Sin embargo, el decreto se mantuvo vigente sólo durante treinta y siete años. ¿Qué sucedió con los otros 45000 individuos que debían haber sido afectados por el decreto?

En el último Tishá beAv de la permanencia de Israel en el desierto, Di-s perdonó la pena de los 15000 hombres que debían haber muerto entonces. De los 30000 restantes, unos 15000 [14700 en la plaga y otros 250 que ofrecieron un incienso extraño; ver Números 16:35 y 17:14] murieron como consecuencia de la rebelión de Kóraj contra el liderazgo de Moshé, y los otros 15000 murieron cuando salieron para librar guerra con Amalék y los emoritas en contra de la voluntad de Di-s (ibíd. 14:44-45).

Extraído de “Nosotros en el Tiempo”

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