Las “Tres Semanas”

Hay mucho más que ayuno y lamento en estas Tres Semanas…

Durante ochocientos treinta años hubo allí un edificio en la cumbre de un monte en Jerusalén, que sirvió como punto de contacto entre el cielo y tierra. Así de central era este edificio en cuanto a la relación entre el hombre y Di-s, que casi dos tercios de las mitzvot dependen de su existencia. Su destrucción se considera como la más grande tragedia de nuestra historia, y su reconstrucción marcará la redención -la restauración de armonía dentro de la creación de Di-s y entre Di-s y Su creación.

Tres semanas enteras del año -las tres semanas “entre restricciones” del 17 de Tamuz y el 9 de Av se designan como un tiempo de duelo por la destrucción del Templo Santo y el resultante galut -destierro físico y espiritual- en que todavía nos encontramos.

El 17 de Tamuz del año 3829 de la creación (69 de la era común), las murallas de Jerusalén fueron violadas por los ejércitos de Roma; tres semanas después, el 9 de Av, el Segundo Templo fue incendiado. El 9 de Av también es la fecha de la destrucción del Primer Templo por los babilónicos en 3339 (423 antes de la era común), luego de que el servicio del Templo se interrumpió el 17 de Tamuz (violaron las murallas de Jerusalén el 9 de Tamuz). Estas fechas ya habían sido la escena de eventos trágicos en la primera generación de nuestra nación: 17 de Tamuz fue el día que Moshé quebró las Tablas de la Ley al ver el becerro de oro que los israelitas habían hecho; el 9 de Av fue el día que Di-s decretó que la generación del Éxodo moriría en el desierto, luego de que se negaran a entrar a la Tierra Santa por informe desmoralizador de los espías. En estos eventos residen las semillas de la avería en la relación entre Di-s e Israel -una avería que alcanzó su máximo en la destrucción del Templo.

El 17 de Tamuz es un día de ayuno en que nos abstenemos de comer y beber desde el alba hasta el anochecer. El 9 de Av, Tishá B’Av, es un ayuno más severo: comienza al ocaso de la tarde anterior, y se prohíbe también lavar, maquillar, encremar, usar zapatos de cuero y tener relaciones matrimoniales. En Tishá B’Av nos reunimos en la sinagoga para leer el Libro de Lamentaciones compuesto por Jeremías y kinot (elegías) sobre la Destrucción y Exilio.

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