La vivencia de las tres semanas

Al período que se extiende entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, (generalmente en julio), se lo conoce con el nombre de “Las tres semanas”. El calificativo de este período, no fue fijado en la tradición de nuestro pueblo por casualidad, podría haberse llamado “los veintiún días” y no es así, analizaremos el motivo…

Durante este tiempo sucedió la destrucción del Sagrado Templo: El 17 de Tamuz fue sitiada la ciudad de Jerusalem y destruida y luego de veintiún días fue quemado y destruido nuestro Templo.

Aparentemente, estos días parecen los más tristes, los más malos, los días en que comenzó con la destrucción del Templo, el amargo exilio.
Sin embargo, cuando profundizamos un poco, descubrimos que en ellos se encuentra un bien oculto y más aun, sabiendo que todo lo que se halla en el mundo es en esencia bueno.
Todo lo que sucede en la creación, proviene del Todopoderoso, quien es la fuente del bien y cuya naturaleza es hacer solo el bien, por lo tanto todo lo que El hace es verdaderamente bueno.
A veces hay situaciones especificas que se ven como malas, así es el período que se extiende entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, que se percibe como una etapa de sufrimiento y destrucción. Pero en realidad, interiormente es un momento propicio y auspicioso, pues en el mismo momento que se destruyó el Sagrado Templo, se construyó en el cielo el “TERCER BETH HAMIKDASH” , la destrucción fue solo un estadío previo de preparación para la futura redención, luego de la cual, no existe la posibilidad de un nuevo exilio.
Mientras tanto, este bien está oculto, sólo debemos concentrarnos y creer en él, pues pronto se revelará, con la construcción del Tercer Templo.
Ahora podemos comprender por qué éste periodo es llamado “Las tres semanas” en lugar de “los veintiún días”, pues el número tres está relacionado con el Tercer Templo, y este número nos permite inferir que éste es un lapso de preparación para la futura redención final.
Acostumbrémonos a ver en todo, lo bueno que se encuentra oculto, y con esta visión positiva y optimista, seremos meritorios de ver la revelación del bien, con la llegada del justo Mashiaj.

(Adaptado de una de las charlas del Rebe)

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