La envidia y las desavenencias, causas de la destrucción

La Torá registra dos generaciones de pecadores. La primera fue la del Diluvio, la segunda fue la generación de la Torre de Babel…

Entonces Di-s los dispersó por la tierra ylos dividió en nume­rosos grupos, cada uno con una lengua diferente. ¿Por qué reci­bió la generación del Diluvio un castigo tan severo mientras que la generación de la Torre de Babel no fue destruida sino sola­mente dispersada?

Encontramos la respuesta en el Midrash que explica que el mérito fundamental de la segunda generación radicó en que a pesar de mostrarse rebeldes y desafiantes frente a Di-s reinaba sin embargo paz y armonía entre ellos. Por lo tanto, Di-s consi­deró adecuado asumir una actitud indulgente con respecto al castigo.

La generación del diluvio no mostró solamente rebeldía ante Di-s sino que la gente cometió crímenes en contra de sus seme­jantes. Por eso el castigo debía ser más severo.14

Fueron los enormes celos que Caín sintió hacia Abel los que lo llevaron a asesinarlo. Como castigo, fue forzado a vagar por la tierra hasta terminar eventualmente siendo asesinado. Por ello nuestros Sabios nos enseñan que la envidia llevará a una perso­na a tcner que abandonar este mundo. Debemos hacer todo aquello que esté a nuestro alcance para mantener la paz y la ar­monía entre nosotros.

Los alumnos del gran Rabí Akiva tenían un alto nivel de espi­ritualidad, pero la falta de respeto de los unos hacia los otros motivó que una terrible plaga se abatiera sobre ellos y diezmara 24.000 almas.

Asimismo, la rivalidad y el odio causaron la destrucción del Segundo Templo. La falta de interés por el otro y el constante di­senso produjeron el correspondiente castigo.

Extraído de Ayer, hoy y siempre Editorial Bnei Sholem

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