El valor del rostro

Que es la diáspora?.¿Es simplemente un período de castigo?…

La Torá nos describe el exilio como un período donde Di-s esconde Su rostro del Pueblo Judío. El se encuentra oculto, distante, separado de nosotros. Uno siente una separación –Di-s no se encuentra tan abierto, o evidente como en épocas de redención. Por qué, de todas maneras, la Torá utiliza la frase, “ocultando Su rostro”, y qué lección podemos aprender de esta expresión?
La cara, representa la parte más revelada de la persona. Es precisamente la cara, mucho más que cualquier otro sector del cuerpo, que expresa nuestras emociones. Decir que el rostro se ha ocultado, significa, básicamente, que no sabemos ni podemos percibir los pensamientos y sentimientos profundos de la persona, a pesar de que sabemos que esta se encuentra allí.
En cada relación, existen tres niveles: El externo, los aspectos superficiales, que no se manifiestan para nada en el rostro. El interno, la dimensión íntima, que se revela a través del rostro. Y la Esencia de la relación que no puede ser expresada, ni por superficialidades ni por expresiones íntimas. Esta Esencia, en realidad, no se revela ,salvo que la misma relación se vea amenazada, o negada. En ese punto, se manifiesta la sustancia profunda y el sentido de la relación.
Existe un cariño especial entre Di-s y el Pueblo Judío que es más profundo y fuerte. Que no puede ser expresado por el rostro. Sucede exactamente en la época en la cual Di-s aparenta estar más distanciado, cuando El está “ocultando Su rostro”, donde este cariño no se debilita, sino se fortifica. La decepción y el dolor que encontramos en el galut es, en realidad, un catalizador que saca a relucir y evoca una dimensión más esencial y permanente de nuestro cariño con el Altísimo.
Explorando esta dimensión de nuestra relación con Di-s, podremos comprender un poco más el sentido que existe detrás del galut y darnos cuenta de que el hecho que Di-s “oculta Su rostro” de nosotros no es un abandono, Di-s no lo permita.
Cuando vivíamos en la Tierra de Israel y teníamos el Templo Sagrado, servíamos a Di-s en un nivel muy espiritual. Teníamos una Tierra Santa, milagros, las ofrendas diarias, y todo el lugar se encontraba permeado con Kedushá (Santidad). La relación que existía en aquella época entre los Judíos y Di-s, era Cara a Cara. Era íntima, y fuerte, pero no era “esencial”, realmente.
De cierta forma, alguien de afuera podría decir que nuestra relación con Di-s era dependiente de algo, de la Tierra Santa, etc. Y que nuestro servicio era tan fácil a la luz de todos los milagros. La bondad que exhibíamos era motivada externamente y no por nuestra propia voluntad. Esto, por supuesto, no es verdad, pero el deseo de Di-s era, que este nivel de “Cara a Cara” se suspenda y que llegaría una época, donde podríamos demostrar la profunda conexión con Di-s sin otros motivos ulteriores.
Ahora estamos experimentando el período del galut. Nos quedó solo un Muro del, alguna vez, glorioso Bet Hamikdash. Fuimos implacablemente perseguidos y dispersos hacia los cuatro rincones del mundo. Experimentamos Siberia y otros lugares similares. Podríamos pensar que nuestra relación con Di-s ha sido cortada, Di-s no lo permita. De todas maneras, ha ocurrido exactamente lo contrario. Lo que vimos y continuamos viendo es que cuando se nos quitan todos los placeres externos y cuando todas las motivaciones para ser Judío son desechadas, no solo que quieren permanecer Judíos, sino que existe una sed y una añoranza de acercarse y conectarse más profundamente con Di-s.
El galut, no fue decretado solamente para revelar el amor del Pueblo Judío hacia Di-s, sino para refinar el mundo a nuestro alrededor. Habiendo sido dispersados a los cuatro confines de la tierra, y dentro de las condiciones más dificultosas y dolorosas, cada alma Judía que ha sido enviada, se ve involucrada con una misión. Cada rincón del mundo debe probar la Divinidad, que solo el Judío tiene. Debimos ser diseminados por el mundo, no como una derrota, no como un castigo o por haber sido abandonados, Di-s no lo permita, sino para que el mundo retorne a sus raíces, retorne a Di-s.
Entonces, debemos observar al galut en su luz apropiada. No para castigar, sino con un objetivo. No como un descenso, sino como un catalizador hacia el ascenso. Por qué, entonces, Nuestros Sabios enfatizan que esta terrible oscuridad fue provocada por nuestros pecados?
La palabra Jet, pecado, significa falta o acto inadecuado – una falta de nuestro potencial. Viviendo en Eretz Israel nos comprometimos con Di-s y seguíamos Sus mandamientos. De todas formas, nuestras acciones no se realizaban con nuestro máximo potencial. Por eso, en aquella época y con respecto a nuestro nivel espiritual, se nos atribuían algunos elementos de los pecados actuales. De este modo, al no tener más ese poder espiritual para traer al mundo hacia nosotros y elevarlo, ahora debemos salir hacia ellos, comenzando así, el exilio.
Al acercarnos a Las Tres Semanas, es importante recordar, que por causa de las arrolladoras tribulaciones y lo duro del exilio y a través de los peores momentos de la historia, Di-s nunca ha renunciado a nosotros ni nos ha abandonado. El está siempre presente, y constantemente involucrado en cada minuto de nuestras vidas. Y si contemplamos este hecho, nos daremos cuenta que cuando se trata de observar las Mitzvot, por las cuales Di-s creó el mundo, y nosotros fuimos creados para observarlas, no existen condiciones naturales que puedan cambiar el objetivo y comprometer el Judaísmo de los Judíos. Los Babilónios, los Romanos, los Stalins, antes o después, desaparecieron y sus decretos y crueldades terminaron. No somos una parte de la naturaleza. El Pueblo Judío es eterno, y nuestra conexión con Di-s lo es.
Confiamos y rezamos para que este Tishá beAv se transforme en un Iom Tov (Festividad) y que realmente este año “Menajem Av” consuele al “Padre”, descubriendo nuestro intenso lazo con El. Entonces, todo el cariño y amor que demostramos en esta doble oscuridad y ocultamiento, será abiertamente revelada YA con Nuestro Justo Mashiaj.

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