Desgracia en día de culpa

Los Sabios enseñaron (Talmud, Taanit 26a,b): Cinco acontecimientos ocurrieron a nuestros antepasados en el día 9 de Av; estos son:

*En este día se decretó que la generación que abandonó Egipto no entraría en la Tierra de Israel, como expresa el versículo (Números 14:23): Ninguno de estos hombres, de esta generación malvada, verá la Tierra.

*Se destruyó el primer BeitHaMikdash.

*Se destruyó el segundo BeitHaMikdash.

*Se conquistó .

*Jerusalén fue arada luego de la Destrucción, como declara el versículo (Jeremías 26:18): Tzión será arada como un campo.

Asimismo, muchas otras tragedias sucedieron a nuestros antepasados en este día amargo en las generaciones posteriores a la Destrucción. La más calamitosa de todas fue la expulsión de España en el año 5252 [1492], cuando Fernando, rey de España, decretó que hacia el final de julio de ese año ningún judío podía pisar suelo español. Esta orden se prorrogó hasta el 2 de agosto, fecha que coincidía con Tishá beAv. Abarbanel escribe:
En ese mismo día, todas las huestes de Di-s abandonaron España quedando los judíos indefensos y expuestos al cautiverio, el asesinato, el saqueo, a las olas del mar y las bestias salvajes — tanto aquellas que andan en dos patas como aquellas que lo hacen en cuatro.

Aunque en nuestra época fuimos testigos de una aniquilación mucho más horrenda y atroz como nunca antes había ocurrido, y pese a que nuestros corazones están abrumados por los suspiros y a nuestros ojos ya no les quedan lágrimas para derramar, las terribles tribulaciones a las que fueron sometidos los judíos de España —la más gloriosa de las comunidades de la Diáspora— permanecen aún grabadas en nuestra memoria nacional. No hemos olvidado cómo aquella comunidad tan grande y digna fue oprimida al grado de que sólo sobrevivió un ínfimo remanente digno de compasión, que nunca volvió a levantarse. En efecto, el hecho de que este acontecimiento esté directamente ligado a Tishá beAv no es más que el cumplimiento del dictamen de nuestros Sabios (Talmud, Taanit 29b): Se destina el mérito para un día meritorio, y el infortunio para un día desgraciado.

Extraído de “Nosotros en el Tiempo” de editorial Kehot.

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