¿Somos realmente independientes?

Cada año, miles de judíos se reúnen en el Muro de los Lamentos en Jerusalém para conmemorar Tisha be Av, nuestro Día Nacional de Lamento. En este día, los Dos Templos Sagrados fueron destruidos, nuestro pueblo exiliado de su tierra, y una gran cantidad de otras calamidades ocurrieron en el correr de los siglos.
Algunos pueden preguntarse: ¿Por qué todavía seguimos lamentándonos? ¿No tenemos un Estado Soberano de Israel? ¿Acaso Jerusalém no está unida bajo la regla Judía hoy por hoy? ¿Por qué seguimos sufriendo?
El hecho es, que ningún Rabino de Israel sugirió que Tisha be Av sea eliminado de nuestro calendario. Ni siquiera los más firmes Sionistas han propuesto la idea de no romper más la copa bajo la Jupá. Esta tradición siempre nos ha hecho recordar que nuestra alegría aún no está completa hasta que la alegría de la nación se restablezca. Y esto incluye una restauración de la vida de la nación, incluyendo la reconstrucción de Jerusalém.

Gracias a Di-s, desde el año 1967 hemos podido volver a visitar el Muro de los Lamentos. Pero por más importante que esto parezca, es sólo una pequeña fracción del glorioso Templo que una vez estuvo erguido dentro de esas paredes. De hecho, de acuerdo a la Ley de la Torá, cuando visitamos el Muro debemos romper nuestras prendas como un doliente, porque estamos presenciando el lugar de la destrucción de nuestro Templo Sagrado.

Así que en realidad, a pesar que tenemos un estado Judío en “funcionamiento” en nuestra patria eterna, el estado nacional de exilio es más que un tema geográfico. Exilio, Galut, es un estado de ser, y no un lugar en el mapa. No significa Diáspora, ya que esta definición sólo sugiere sólo los judíos que viven fuera de los límites de Israel están en exilio. Ya sea que vivamos en Jerusalém, o en Johannesburgo, todavía estamos en exilio. Hasta que no llegue la era de la Redención y tengamos el Templo reconstruido, el exilio no acaba. Puedes vivir en un departamento en la ciudad vieja de Jerusalém, con vista al Muro de los Lamentos, y estar en exilio porque todo el Pueblo judío sigue en un estado de exilio.

No es solamente una cuestión de lugar físico; es una cuestión de tiempo. En este momento de nuestra historia, la redención todavía no ha llegado. Todavía rezamos tres veces al día que el Templo vuelva a reconstruirse rápidamente en nuestros días. Y hasta que estas plegarias no se respondan, todavía estamos en Galut (exilio).

Seguro, hubiera sido maravilloso si el discurso de David Ben Gurion en el año 1948 hubiese sido una declaración de independencia real, práctica y total. La verdad es, sin embargo, que estamos muy lejos de la independencia. Podemos proclamar nuestros derechos como soberanos desde hoy hasta mañana, pero todavía somos muy dependientes de América, Europa, de la opinión pública, de los medios, y hasta de las Naciones Unidas.

Ciertamente no somos independientes de Hamas y Hizbollah con quienes luchamos constantemente.
Cuando las vidas judías se pierden diariamente por los ejércitos terroristas, cuando nuestros vecinos aún sueñan en hundirnos en el mar, cuando todavía niegan nuestra legitimidad, cuando los medios internacionales desafían nuestros derechos de defender a nuestros civiles, ¿Podemos proclamar que somos realmente independientes?

Gracias a Di-s tenemos un ejército, naval y de fuerza aérea. Gracias a Di-s, pelean valientemente para frenar las maquinaciones mortales de nuestros enemigos. Pero la verdadera independencia significa que nuestra seguridad nacional no esté más amenazada y que se haya conseguido una paz genuina y duradera. No es de extrañarse que el Mashiaj sea llamado el Mensajero de la Paz.

Y por eso, todavía observamos Tisha be Av. Y hasta que el Mashiaj no venga, seguimos ayunando y sentándonos en sillas bajas en este día, como acostumbran los dolientes. Todavía nos lamentamos por la destrucción de nuestro Templo y el estado de exilio en el que nos encontramos. Y todavía rezamos por el retorno total de nuestra soberanía judía y total independencia. Una era en la que nuestras ciudades y pueblos estén libres de los misiles de nuestros enemigos y que nuestros hijos se sientan seguros y a salvo. Que el tiempo sea ahora.

Por Yossy Goldman

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