Y a mí…¿Qué me cambia?

Quienes son padres de adolescentes conocen muy bien esta frase. Y seguramente, en el momento de escucharla, hierven cual una pava. Sin embargo, si analizamos con cuidado esta expresión, veremos que lo que los jóvenes desean, es descubrir la relación que existe entre ellos y lo que se les transmite y además cómo influye ello en sus vidas. En realidad, en el judaísmo, cada persona (sea adolescente o ya haya pasado esa etapa) debe cuestionarse el “en qué me cambia”. Estamos frente a Lag Baomer, el día de la elevación y alegría de Rabí Shimón Bar Iojai. El Rebe de Lubavitch nos señala algunas de las enseñanzas y vivencias de Rabí Shimón, indicándonos “en qué nos debe cambiar”:

LA TORÁ ERA SU OFICIO: el Talmud señala como ejemplo de unión entre la Torá y la persona, a Rabí Shimón y sus alumnos y atestigua que la Torá era su oficio. Su unión con ella era tal que no sólo estudiaba Torá todo el día, sino que toda su esencia era la Torá. ¿Pero qué relación tiene esto con cada judío? El ‘artesano’ se ocupa de muchas otras cosas además de su oficio. Sin embargo, su actividad’ es una específica. Es su esencia. Allí vuelca sus capacidades. Cada judío debe saber que la Torá es su herencia ‘morashá’ y aunque a lo largo del día no pueda ocuparse por completo de su estudio, pues está atareado con sus quehaceres, debe saber que ‘la Torá es su oficio’. Y debe dedicar tiempo a estudiarla. Y al igual que Rabí Shimón, durante esos momentos debe consagrarse a comprenderla y lograr que a lo largo de todo su día sea notorio que su verdadero oficio es la Torá.

PUEDO LIBERAR AL MUNDO DE LAS CAUSAS QUE PROVOCAN SANCIONES: Rabí Shimón expresó que tenía la posibilidad de anular las causas indeseables (pecados) que provocan puniciones y lograr que no quede vestigio de ellas.

Se entiende que la intención de Rabí Shimón no era la de alardear -Di-s libre- sino la de transmitir que no sólo un gigante en la Torá, sino cada iehudí tiene la posibilidad (‘puedo’) de redimir al mundo. Pues aunque se encuentre en un nivel inferior, sólo con un pensamiento de Teshuvá (retorno) puede convertirse en un Tzadik. Y así saber que la llegada del Mashíaj depende de cada uno de nosotros.

¿HAY ALGO PARA CORREGIR?: El Talmud nos relata que cuando Rabí Shimón salió de la cueva después de 13 años, su primer pregunta fue: ¿En qué puedo ayudar para aliviar la vida de los iehudim? Le mostraron un lugar en el camino, del que se sospechaba era impuro y provocaba que los cohanim (sacerdotes) se desviaran para evitarlo. Debido al gran amor al prójimo de Rabí Shimón, en lugar de correr a ver a su familia y amigos de quién estuvo desconectado 13 años, se ocupó primero de corregir algo que provocaba incomodidad a algunos judíos. El mensaje: Cada uno de nosotros debe realizar el esfuerzo necesario para ayudar tanto material como espiritualmente a todo iehudí, aunque la tarea no nos parezca trascendental o faraónica. Sobre todo en esta época en que lamentablemente, muchos judíos no sólo se desvían sino que están perdidos en el camino, y suplican que al-guien se acerque para indicarles la dirección correcta.

(Basado en Sijot del Rebe, Shaar Hamoadim)

1 comentario

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario