VE AHAVTA LEREEJA KAMOJA

Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Rabí Akiba tuvo 24.000 alumnos. Eran, cada uno de ellos, hombres especiales. Tzadikim, maestros ilustres del pueblo judío. No obstante ello, súbitamente comenzaron a morir. Cientos de ellos cada día. Una terrible epidemia que comenzó en Pesaj –cuando también se comienza a contar cada día el “Omer”-, terminó con sus vidas.

El día 33 de la “Cuenta del Omer”, la epidemia se detuvo.

Como todo lo que sucede es obra de Di-s, nuestros sabios se preguntaron:¿por qué una grave epidemia, que los atacó únicamente a ellos, terminó con sus vidas? ¿Qué tan grave había sido su trasgresión como para merecer semejante castigo?

Y nuestros Sabios nos responden: “Fallecieron, pues no guardaron respeto entre sí, y no había entre ellos verdadera unidad, como hubiera debido ser entre hombres de su talla espiritual”.

¿TAN GRAVE ES ESTA TRANSGRESION?
No hay cosa más importante que la unidad. Di-s desea que nosotros, Sus hijos, nos amemos y respetemos mutuamente. Los alumnos de Rabí Akiba, al ser insignes Sabios, debían ser un ejemplo para el resto del pueblo. Y la ausencia de verdadera unidad entre ellos, era una falta muy grave.

¿QUIÉNES ERAN LOS ALUMNOS DE RABI AKIBA?
Imaginen que en alguna generación se reunieran todos los Rabinos, los maestros, los educadores, los sabios y súbitamente –Di-s no lo permita- les sucede algo nada bueno. ¡Cuan trágica sería una situación así! ¡De repente, todo el pueblo quedaría como un rebaño sin pastor, huérfano de maestros y sabios!

Es precisamente eso lo que ocurrió entonces. Los alumnos de Rabí Akiba eran los rabinos, maestros y educadores de su generación. Eran muy queridos por el pueblo, y de ellos el pueblo aprendía. Cuando estos importantes hombres murieron de repente, fue una tragedia terrible, cuya memoria perdura en nosotros hasta el día de hoy.

Es por ese mismo motivo que nos alegramos en el día de “Lag Baomer”. Pues en ese día se detuvo la mortal epidemia. Es un día apropiado para tomar fuertes decisiones. Amar más al prójimo, mostrar un mayor respeto hacia los compañeros, y no permitir que el odio o la pelea se adueñe de nuestro corazón.

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