Rabí Akiva Ben Iosef Su Vida

Su patrón tenía una hija; y ésta, que era muy recta y temerosa de Di-s se percató de las grandes cualidades del pastor y se prendó a él. También Akiva deseaba casarse con ella, pero aquella le puso la condición de que fuera a estudiar al Beit Hamidrash, el modesto pastor aceptó, y se casaron, sin hacérselo saber a Kalbá Sabúa, quien al enterarse, echó a su hija de su casa, condenando a ésta y a su esposo a la más penosa miseria.
Fue y estudió durante 24 años con sus maestros Rabí Eliezer y Rabí Rabí Ioshúa; al volver a lo de su esposa trajo consigo 24.000 alumnos. Kalbá Sabúa escuchó que venía un gran Tzadik y salió a recibirlo, apreciando que no era otro que su yerno, le dio la mitad de su fortuna.

Sin embargo, a pesar de que tuvo tantos alumnos, todos ellos murieron en un pequeño período –entre Pesaj y Atzeret (Shavuot)- ¿Cuál fue el motivo de esta desgracia? Se contesta que no se respetaban entre ellos. Sólo cinco de ellos: Rabí Meir, Rabí Iehuda, Rabí Iosi, Rabí Shimon Bar Iojai y Rabí Eleazar Ben Shamúa quedaron con vida para esparcir la Torá a los cuatro puntos cardinales de la tierra.
Fue muy famoso por sus sabias respuestas a los “Apicorsim…” (apóstatas). Relatan que “cierta vez, un “kofer”- hereje, le preguntó: ¿Quién creó este mundo? Le contestó: Hakadosh Baruj Hu – El Santo Bendito Sea. El kofer dijo: muéstrame una prueba. Rabí Akiva le pidió que volviera al día siguiente. Al llegar al otro día el Tzadik le preguntó: ¿Qué vistes? Una vestimenta –contestó el kofer- ¿Quién la hizo? –replicó Rabí Akiva –El sastre- le contestó. Yo no te creo. Dame una prueba –argumentó el sabio. Entonces el hombre le dijo: ¿Acaso tú no sabes que el sastre la hizo? En ese instante R’Akiva le dijo: ¿Y tú no sabes que Di-s creó el mundo? Cuando el hombre se fue sus alumnos le preguntaron a que clase de prueba hacían referencia. Contestó: Así como la casa atestigua al constructor, y la ropa atestigua al sastre, así también el mundo atestigua a Di-s, que El lo creó.

En cierta oportunidad ocurrió que el “jazán” llamó a R’Akiva para leer en público el Sefer Torá y este no aceptó. Entonces sus alumnos le preguntaron: “Maestro, así no nos enseñaste, porque es tu vida y la extensión de tus días y por qué entonces te privaste de leer la Torá. A lo que el Tzadik contestó: Si no leí la Torá, fue porque no la había repasado dos o tres veces, pues está prohibido decir palabras de Torá en público, hasta no haberlos estudiado 2 ó 3 veces ”.

R’Akiva fue uno de los cuatro tzadikim que murieron a los 120 años (los otros fueron: Moshé, Hilel-Hazaken, R’Iojanan Ben Zacai).
Durante sus primeros 40 años fue un simple pastor, luego –y por 40 años- aprendió Torá y sus últimos 40 años fueron de enseñanza al pueblo de Israel.

Cierta vez se enfermó un talmid de R’Akiva y nadie fue a visitarlo, sólo fue éste a verlo y al poco tiempo sanó. Entonces dijo R’Akiva: “Todo el que no cumple el precepto de Bikur Jolim (visitar a los enfermos) es como si hiciera derramamiento de sangre”.

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