Los desfiles de Lag BaOmer

¿En qué estaban pensando cuando inventaron los desfiles de Lag BaOmer? Mis recuerdos de la infancia eran de eventos incluyendo políticos hablando por mucho tiempo, y cuando llegábamos al parque nos repartían sandwiches y bebidas para el almuerzo.

Por lo menos mis padres no eran fanáticos con las cámaras. Tenía amigos cuyos padres estaban durante todo el desfile sacándole fotos sosteniendo carteles.

¿Realmente vale la pena todo eso? ¿No tendría más sentido juntar a los chicos alrededor de una fogata, contarles la historia de Lag BaOmer, jugar a algunos juegos y luego mandarlos a su casa? Ellos estarían igual de felices, la comunidad se ahorraría toda esa fortuna y horas de preparación, y dejaríamos las calles libres para el tráfico.

Orgullo Judío
En los años 50, cuando el Rebe invento los desfiles de Lag BaOmer, la actitud era, de que la práctica de la religión era algo privado. Haces lo que tienes que hacer, pero ¿para qué tus vecinos tienen que saberlo?
Esta actitud tiene sentido, ya que mis creencias y sentimientos deberían ser entre mi Creador y yo. Si a alguien realmente le interesara, estaría feliz de compartir mis creencias con el, pero es su decisión hacerlo y sería impertinente de mi parte llevarlos a ese pensamiento antes de que estén listos para tomarlo.Un amigo mío, uno de los judíos más orgullosos y dedicados que he conocido, era de esta opinión. El amaba nuestra sinagoga, quería que creciera, pero no podía acercar a otras personas para que sean parte del espectáculo. Sin embargo, cuando se trataba de su propia profesión, no era así. Estaba preparado para darle su tarjeta personal a toda persona. Claramente no era tímido, sino retraído cuando se trataba de religión.

¿Qué pasaría si lanzaran un desfile y todos vendrían?
Cuando llevamos a nuestros chicos, les enseñamos que no es una vergüenza afirmar nuestra creencia. Estamos orgullosos de nuestra pasión y deseamos compartirla.
Aquellas personas que oyen los desfiles pasar, y salen a ser parte de ellos, serán bienvenidos a un mundo de judaísmo viviente. Los chicos verán que la autenticidad no tiene nada que ocultar y todo para enseñar.

Por: Elisha Greenbaum

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