Januca en el bosque

Uno de los Jasidim del Rebe Rashab relató durante un Farbrenguen de Simjat Torá: En el verano tuve una audiencia privada con el Rebe. Cuando salía el Rebe me dijo: “Eres comerciante y transitas siempre por los bosques. Por eso, cuando llegue Janucá, no olvides llevar contigo velas grandes”. Al llegar la festividad, efectivamente debí salir de viaje. Recordé las palabras del Rebe y llevé conmigo las velas. En medio del bosque, fui atacado por un grupo de ladrones que me quitaron todo y decidieron matarme. Les rogué que no lo hicieran, pero fue en vano. Entonces les pedí que me permitieran rezar Arvit y encender las velas de Janucá por última vez. Tuvieron lástima de mí y me autorizaron. Cuando comencé a encender las velas, uno de los nobles del lugar vio luces en medio del bosque. Al llegar y ver a los ladrones, tomó su arma y los redujo. Y así me salvé”. El jasid agregó: “El Rebe siempre dice que no produce milagros. ¿Y esto no lo es?”

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