Por encima de la naturaleza

En la fiesta de Janucá, es costumbre que en toda casa judía, después de cumplir con el precepto de encender las velas de Janucá, se reúna toda la familia, o por lo menos los niños, y jueguen con una perinola que en cada faz, señala el gran milagro.?

En la fiesta de Purim, cuando van todos los judíos a la sinagoga a escuchar la lectura de la Meguilá, los chicos llevan en sus manos matracas con las que borran el recuerdo del malvado Hamán.

Cuando la perinola y la matraca ruedan alegremente nos dicen: “no se preocupen judíos, aunque ahora no sea todo tan bueno, gira la rueda de la suerte y al final lo amargo se transformará en dulce”

Sin embargo, cabe señalar que entre la matraca y la perinola hay una pequeña diferencia cuyo significado es grande e interesante.

A la matraca la revoleamos desde abajo. Eso nos enseña que la salvación de Purim de las manos del malvado Hamán, aconteció con la ayuda de Di-s; pero en forma completamente natural.

En cada lado de los cuatro que tiene el dreidl o sevivon (perinola), hay una letra en hebreo que es la sigla de las palabras “ Nes Gadol Haiá Sham” – “ Un Gran Milagro sucedió allí”.

La perinola se hace girar desde arriba: Eso nos señala que los acontecimientos que recordamos en Janucá, y todos los detalles que sucedieron, fueron un gran milagro. Se reconoce abiertamente la mano de Di-s que da vueltas a la rueda de la suerte.

A los sabios del pueblo asirio civilizado, no les molestaba que los judíos siguieran viviendo en su tierra, aceptaban que los judíos estudiaran Torá, pero tan solo como un libro de ciencia, que cumplieran los preceptos y las antiguas costumbres, pero únicamente por ser leyes civilizadas con lógica.

Pero en una cosa no estaban de acuerdo: que los judíos estudiaran la Torá como Torá de Di-s!!!

Los asirios impurificaron toda lata de aceite que se encontraba en Jerusalem en forma sistemática. Sabían que quebrando la fe pura e inocente de los judíos, también quebrarían la unión maravillosa del pueblo de la Torá.

La conclusión del milagro de Janucá demuestra que el campo de batalla con todos los pasos de la guerra fue por encima de la naturaleza y más allá del intelecto.

Los macabeos salieron a guerrear no de acuerdo a la lógica sino por encima de la naturaleza.

Nadie puede explicar el éxito de unas pocas personas numérica y físicamente débiles, contra una super potencia como Asiria. Tampoco hay quien pueda revelar la fórmula química con la que la combustión del aceite que alcanzaba para un día, pudiera arder durante ocho días.

En lo que respecta a nosotros, podemos seguir utilizando nuestro intelecto en la forma que queramos, pero junto a eso debemos recordar, que existe una fe pura que se encuentra por encima del intelecto.

A la fe no hace falta buscarla, ella está inserta en todo judío, no importa cual sea su situación espiritual.

Es nuestro deber cumplir con todo precepto, aún antes de que entendamos su contenido y su propósito, ya que es una orden Divina!

Este es el único camino que cuidará al pueblo judío, su unión y su relación con su Di-s.

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