La lucha por los combustibles

¿Quién no recuerda la escasez de combustible de los años 70? Largas filas de automóviles calles abajo, gente esperando su turno para llegar al lado del surtidor, sólo para encontrarse con que ya no quedaba nafta. Todos sabemos que esa crisis se produjo, principalmente, por la decisión de un grupo de países de Medio Oriente.
Pero la OPEP no fue la primera en dejar precedentes en la falta de combustible en Medio Oriente. Mirando retrospectivamente en nuestros libros de Historia Judía encontraremos un episodio que nos relata sobre los griegos, que dominaban un amplio territorio y determinaron también una escasez de combustible.

Luego de haber profanado el Santo Templo con estatuas e imágenes, sacrificios de cerdos, las fuerzas armadas helenistas continuaron su tarea, tratando de profanar cada vasija de aceite de oliva que encontraban a su paso. Este aceite tan especial era necesario específicamente para encender la Gran Menorá (Candelabro de siete brazos) que se encontraba en medio del Gran Templo.
Más tarde, Iehuda HaMacabí (el Macabeo) y sus hombres, vencieron al ejército griego y encontraron sólo una pequeña vasija de aceite de oliva, que tenía aún su original sello y no había sido tocada por manos extrañas. Realmente su contenido alcanzaba para encender la Menorá un sólo día; mas el milagro de milagros sucedió, la Menorá permaneció encendida hasta que los Macabim pudieron conseguir el aceite de oliva necesario.

Quizás la historia nos parezca familiar. Pero hay unos cuantos detalles que seguramente no son tan conocidos. Realmente se hubiera podido utilizar el otro aceite. Hasta hacia poco tiempo estaba sellado con la firma del Cohén Gadol (Sumo Sacerdote). De acuerdo a la estricta ley de la Torá, en caso de emergencia comunitaria se autorizaba su uso.
Pero nuestros ancestros no estaban interesados en recibir “indulgencias legales”. No querían “términos medios” Desde un principio ellos pretendían hacer todo con una absoluta perfección.
Y finalmente, para mostrar Su infinito amor por Su pueblo, que tomó la decisión de hacer las cosas “correctamente”, Di-s realizó un milagro. Este es el milagro que celebramos cada año en Janucá.

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