Janucá en el Talmud

¿Has estudiado alguna Guemará (Talmud)? Si es así, ya sabes de su diversidad de temas y su serpenteante sistema. También conoces la sensación de romperte la cabeza para entender un par de líneas difíciles, y la gratificación de lograr comprenderlas.

Si no lo has hecho, probablemente mires al Talmud como un libro cerrado escrito en hebreo (en verdad es arameo) sin vocales. El Rabino Adín Eben-Israel (Steinsaltz) ha quitado este obstáculo produciendo un Talmud vocalizado, y ahora puedes encontrar también la edición Artscroll del Talmud, etc. Pero, ¿por dónde comenzar? Permíteme hacer una sugerencia. En mi opinión, no hay mejor trozo de Guemará para comenzar que Masejet (Tratado de) Shabat 21b – la historia de Janucá.

Ya deberías tener una pregunta. ¿Qué tiene que ver Janucá con Shabat?
Bienvenido al Talmud.
El segundo Pérek (capítulo) de Shabat analiza los diferentes tipos de mechas y aceites que pueden usarse para la luces de Shabat, y en este análisis, la Guemará se va por la tangente para analizar el aceite de Janucá y toda la historia de Janucá.
Pero, ¿por qué no tener un Tratado individual llamado “Janucá”? Después de todo, el Tratado sobre Purím se llama “Meguilá”.
Se dan muchas razones a ello. Para citar apenas una: el gobierno de turno en la época de Rabí lehudá HaNasí, el Editor de la Mishná, sobre la que se basa Talmud, era Roma. Rabí lehudá HaNasí sintió que si escribía abiertamente acerca de la revuelta de los Hasmoneos contra los griegos, y la subsiguiente derrota, esto podría ser interpretado por los gobernantes romanos como una llamada a los judíos de entonces para rebelarse contra ellos.
Abre el Talmud y encontrarás la Guemará en el centro de la página en letra gruesa, rodeada por los comentarios de Rashi (del lado del lomo del libro) y Tosafot (del lado exterior de la página). Recuerda que en el Talmud no existe la página 1. Este se inicia en la página 2 (como diciendo: “Por más que hayas estudiado, aún no has siquiera comenzado a conocer su verdadero contenido”). Cada hoja tiene dos caras, por lo que encontrarás que las referencias al Talmud son un número con una letra (en este caso, 21b).
Comencemos a estudiar contando 18 renglones hacia abajo (en la Edición de Vilna, la más popular). Estudiaremos la Guemará con el comentario de Rashi y, cuando sea necesario, el de otros comentaristas.

Nuestros Sabios enseñaron: la mitzva de janucá es – una luz para un hombre y su hogar - Rashi explica que esto significa que en Janucá sólo es obligatorio que una luz (o vela) sea encendida en cada hogar cada noche de Janucá y los mehadrin, una luz por cada persona - Rashi: los mehadrín, es decir, aquellos que embellecen la mitzvá, encenderán una cada noche por cada integrante del hogar. De modo que si, por ejemplo, hay 4 personas en el hogar, los mehadrín encenderán 4 luces cada noche de Janucá y los mehadrin entre los mehadrín – o sea, aquellos que embellecen la mitzvá un paso más que los mehadrín -hay una diferencia de opinión con respecto cómo las encienden:

La Escuela de Shamái dice: la primera noche de janucá se encienden ocho velas, disminuyendo cada noche siguiente de janucá hasta que, en la última noche, una única vela es encendida; y la Escuela de Hilel dice: la primera noche se enciende una vela, y cada noche siguiente se agrega una más hasta que, en la octava noche, son encendidas ocho velas es decir, como dijimos antes, el requerimiento mínimo es sólo encender una vela para todo el hogar; quienes son mehadrín, encenderán una para cada persona; pero los verdaderos mehadrín, encenderán de una forma que muestra claramente que el milagro duró ocho días. La diferencia de opinión es si las ocho se encienden en orden ascendente, de 1 a 8, como expresa la Escuela de Hilel, o en orden descendente, de 8 a 1, según la Escuela de Shamái.

Es interesante notar que en una disputa entre la Escuela de Hilel y la de Shamái, la decisión halájica final siempre sigue la opinión de la Escuela de Hilel (con algunas contadas excepciones). Además, la costumbre seguida por todos los judíos hoy en día es la de la Escuela de Hilel, lo que significa que Janucá es una de las muy pocas ocasiones del año en que todos los judíos cumplen una mitzvá de la manera más hermosa pues, como se declaró arriba, el mínimo halájico es el de una luz por hogar. Deberíamos tomar una lección e inspiración de Janucá, que tal como en Janucá llevamos a cabo la mitzvá de la manera más hermosa, así también en todas las demás mitzvot, como ser tefilín, mezuzá, etc., no deberíamos apenas “cumplir” simplemente nuestra obligación, sino buscar la manera más hermosa hacerlo.
Es importante notar que en este punto Tosafot interpone una observación muy interesante. ¿Es la opinión de los mehadrín de mehadrín que ocho luces sean encendidas por un único miembro del hogar, o por cada uno de ellos? Tosafot sugiere que sólo se refiere a un miembro del hogar, pues si cada miembro debiera encender, la persona que observa desde la calle no sabría en que día de Janucá se está, mientras que si sólo una única persona las encendiera, el número encendido indicaría el número de días (la costumbre imperante, sin embargo, es que cada integrante de la familia enciende sus propias velas, en orden ascendente).

Ulá dijo: En el oeste (dado que el Talmud fue escrito en Babilonia, “oeste” se refiere a los Sabios en la Tierra de Israel) dos Amoraím (sabios de la Era Talmúdica, en contraposición a “Tanaím”, de la Era Mishnaica), Rabí losé bar Abín y Rabí losé ben Zebida, difieren en cuanto a cuál era el punto de discusión entre la Escuela de Hil el y la Escuela de Shamái estos dos Sabios discreparon con respecto a cuál era la discusión entre Hilel y Shamái. Uno sostiene que la razón de la Escuela de Shamái es que (el número de luces encendidas) corresponderá a los días aún por venir, y la razón de la Escuela de Hilel es que corresponderá al número de días que han transcurrido. Esta razón parece suficientemente directa. Shamái dice que dado que en la primera noche aún quedan ocho días de Janucá por llegar, encendemos ocho luces, y Hilel dice que tomamos en cuenta el número de días transcurridos. En un ensayo brillante, el Lubavitcher Rebe explica que esto coincide con la óptica encontrada en el Talmud entero, que la Escuela de Hilel siempre toma en cuenta lo concreto, en tanto que la Escuela de Shamái da preeminencia a lo potencial. El otro sostiene que la razón de la Escuela de Shamái es que el número encendido debe corresponder con el de los sacrificios de Sucot – en la época del Gran Templo en Jerusalén, durante Sucot se ofrendaban 70 bueyes, correspondiendo a las 70 naciones del mundo, y lo eran en orden decreciente. El primer día 13, el segundo 12, el tercero 11, etc., hasta que en el último día se ofrendaban 7, sumando setenta. Shamái es de la opinión que tal como la festividad de Sucot dura ocho días y los bueyes ofrendados lo eran en orden decreciente, del mismo modo durante Janucá las luces deben encenderse en orden decreciente mientras que la razón de la Escuela de Hilel es que en materias de santidad siempre ascendemos, nunca disminuimos. Las palabras de Hilel hablan por sí mismas.

¡Bien hecho! Has navegado exitosamente 12 líneas del Talmud. Es la punta del témpano, una gota en el océano, pero es un comienzo, Judíos en todas partes comienzan nuevamente a estudiar el Talmud. Si buscas una decisión de Janucá, asigna algún tiempo para asistir a una clase, y recuerda las palabras de Hilel – siempre asciende en materias de santidad, nunca disminuyas.

Feliz Janucá.

Rabino N.D. Dubov

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