Dos clases de luz: La belleza de shabat Januca

En Shabat Janucá, el Shabat que acaece durante Janucá, se encienden dos tipos de luces en el hogar judío: la menorá (candelabro de Janucá) es encendida, seguida por las velas de Shabat. Los requisitos para estos dos preceptos proporcionan un estudio de contrastes:

La menorá es encendida por los hombres y los muchachos de la casa (aunque si el hombre no está presente, puede ser encendido por una mujer). Las velas de Shabat son encendidas por mujeres y niñas (aunque, de nuevo, si la mujer no está presente, un hombre puede encenderlas).

En cumplimiento del mandamiento de anunciar el milagro de Janucá, la menorá se coloca en una puerta o ventana para que sea visible desde el exterior. Muchas comunidades organizan encendidos públicos de la menorá gigante en parques, plazas de la ciudad y centros comerciales.

Las velas de Shabat se encienden en el santuario interior de la casa, a menudo sobre la mesa donde se sirve la comida.

La bendición sobre la menorá se canta en voz alta, seguida de canciones bulliciosas y celebración.

La bendición sobre las velas de Shabat se suele decir con voz serena, y es seguida por momentos de oración silenciosa, cuando la mujer de la casa pide bendiciones para su familia.

Detrás de estos detalles se encuentra un profundo significado cabalístico que refleja las energías espirituales de los participantes. La energía espiritual femenina se centra internamente, mientras que la energía masculina tiende a ser externa.

Tradicionalmente, el hombre era el cazador-recolector, el agricultor, el sostén de la familia, saliendo de casa para poder cuidar a su familia. La mujer era el ama de casa, transformando las materias primas que el hombre proporcionaba en comida y ropa. Estos papeles ya no son tan rígidos como solían ser, y la mujer realza la paz interna y la espiritualidad del hogar de hecho, cada hombre y mujer poseen una mezcla de energías masculina y femenina. El cambio de las normas sociales ha permitido a las mujeres expresarse más plenamente en el ámbito público y privado.

En el hogar judío, la mujer realza la paz interna y la espiritualidad del hogar encendiendo las velas del Shabat. Al encender la menorá de Janucá, el hombre publica la espiritualidad de Janucá como un mensaje para ser difundido externamente. Estas dos mitzvot aprovechan las energías espirituales de hombres y mujeres de una manera divinamente determinada para lograr el mejor efecto.

Dos juegos de velas, dos mitzvot muy diferentes. Sin embargo, el resultado final es el mismo: un fósforo se sostiene a una mecha, una llama se enciende, y la oscuridad retrocede. La Torá reconoce que hombres y mujeres traen diferentes energías a la tarea de perfeccionar el mundo. Trabajando juntos, aprovechando las cualidades únicas que Di-s les dio, pueden crear suficiente luz para desterrar la oscuridad para siempre.

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