¿Por qué era necesario un milagro de ocho días?

“Un milagro ocurrió con él, y encendieron con él durante ocho días”…


PREGUNTA:¿Por qué se necesitó un milagro durante ocho días?

RESPUESTA:1) Para el encendido de la Menorá no sólo era emplea­do el aceite más puro, sino también de la mejor calidad. Tal aceite era fabricado en la ciudad de Tekoá (ver Afenalot 85b), que se encontraba en la porción tribal de Asher, quien fue bendecido con una abundancia dc aceite (Bereshit 49:20, Rashí).

Tekoá estaba a cuatro días de viaje desde Jertishalaim. De este modo, se necesitan cuatro días para llegar a Tekoá y otros cuatro para retornar a Jerushalaim. Ya que por todo este tiempo la vasija duró milagrosamente, se decidió hacer Janucá ocho días en conmemoración.

Una pregunta planteada por esto es que en ocho días debe haber un Shabat y viajar fuera de la ciudad más de 12 mil (un mil equivale a poco menos de un kilómetro) o cargar algo en Shabat en un ámbito público es una prohibición bíblica; así, debería haber llevado nueve días conseguir aceite nuevo de Tekoá. Una respuesta puede ser que los ocho días no eran ocupados totalmente viajando; más bien era un viaje de tres días y medio en cada dirección, y contando el Shabat, se necesitarían ocho días hasta que el aceite nuevo fuera obtenido de Tekoá.

2) Como resultado de la guerra los judíos se volvieron lamé met

- impurificados por contacto con cadáveres— y precisaron de siete días de purificación. Un día adicional era también necesitado para producir el aceite una vez que los trabajadores recobraran su pureza. Durante todo este período el frasco de aceite no se agotó, por lo que una festividad de ocho días fue declarada en conmemoración.

PREGUNTA; Esto plantea una dificultad: si todos ellos eran tamé, ¿cómo podían encender la Menorá, ya que cuando tocaran el aceite lo volverían tamé y a su vez transmitiría tumú a la Menorá?

RESPUESTA: La única vasija sellada que se encontró era considerada no tamé sin lugar a dudas. Cuando los kohanim lo tomaron para verter el contenido en la Menorá, se lo hizo a través de peshutéi kleí etz —simples piezas de madera y sin forma que no atraen tumnci cuando son tocadas por un tamé met—.

La Gueinará (Avodá Zará 43a) dice que los sirio-griegos saquearon la Menorá de oro, y provisoriarnente los judíos hicieron una nueva de made­ra. La nueva Menoró de madera era también considerada un peshutéi kli etz y por tanto no se volvió tamné a través del artesano tanié que la hizo.

Esto sugiere una dificultad, no obstante: las copas que contenían el aceite sugieren que no debía ser considerada una simple estructura de madera sino un kli kibel —receptáculo— y volverse tamé.

Algunos explican que en lo referente a tumá, un receptáculo es algo que sostiene cosas para almacenamiento, y cuando se las necesita, las cosas son extraídas para ser utilizadas, y un ejemplo sería un portador de cuchillos. En la Menorá, no obstante, el aceite era puesto dentro de las copas y entonces encendido; no era puesto allí con propósitos de almace­namiento.

Alternativamente, las leyes de tumá se derivan del verso “Ya sea un utensilio de madera etc, o un saco” (Vaikrá 11:32). Puesto que la Torá equiparó madera con saco, aprendemos que tal como un saco es un ele­mento cargado repleto así como también vacío, del mismo modo, deben los utensilios de madera (o cualquier utensilio) ser de un tipo que es car­gado repleto así como también vacío con el fin de ser susceptible de tumá. Esto excluye artículos que deben ser siempre inmóviles puesto que no son cargados ni repletos ni vacíos. De acuerdo con la Gueniará (Jaguigó 26b) la Menorá y el Shulján —Mesa— son considerados “klei etz ha-asú ¡ana­jat” —“utensilios de madera hechos para permanecer inmóviles” —y de este modo no se vuelven tamé—

Extraído de “Hablarás de Torá… Janucá de Editorial Bnei Sholem

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